TITULACIÓN DE TIERRAS

EL PROBLEMA DE LA TITULACIÓN DE TIERRAS

En Cúcuta existen cerca de treinta mil (30.000) casas construidas en suelo que no es propio. Estamos hablando de más del 20% del número total de predios en la ciudad.

En el gráfico siguiente, tomado del Plan de Desarrollo de Cúcuta 2012 - 2015, se ve cómo 20% de los hogares de Cúcuta se encuentran en la clasificación "ocupantes de hecho", es decir, que no tienen propiedad de su terreno. Estos son datos de la encuesta de hogares del Dane en 2009. Ese porcentaje hoy puede ser mayor.


La mayor parte de la Ciudadela de Juan Atalaya y los barrios que circundan el aeropuerto están edificados sobre terrenos cuya propiedad reclaman unos cuantos particulares. Por ejemplo, una sola persona jurídica, Sodeva Ltda., reclama la propiedad del suelo sobre el que se asientan cerca de quince mil (15.000) casas. Otros cuantos más, entre ellos el Municipio de Cúcuta, sobre terrenos en los que están al menos otras quince mil (15.000).

Una de las dificultades más grandes de la economía cucuteña es la imposibilidad de acceso al crédito bancario de decenas de miles de familias que no tienen respaldo hipotecario por cuenta de la falta de títulos de propiedad sobre sus predios. Por eso abunda en Cúcuta el costoso crédito “paga diario”, porque nuestros pequeños comerciantes tienen dificultades para acceder al crédito bancario, que es mucho más barato, por falta de garantía inmobiliaria.

Pocas cosas ha hecho el Municipio para sanear este problema. Ha habido titulaciones de predios que son de su propiedad y tienen la condición de bienes fiscales otorgables a sus ocupantes a título gratuito. Pero el Municipio jamás ha movido un solo dedo en beneficio de las miles de familias poseedoras de mejoras en predios de particulares, que desde hace mucho tiempo han debido adquirir la propiedad por la larga posesión superior a veinte (20) años.

En cambio ha sido el mismo Municipio quien ha promovido acuerdos de pago entre los vecinos poseedores de casas y los terratenientes urbanos, en los que se invita a reconocerle al terrateniente la propiedad, lo que echa a perder el tiempo transcurrido para que un Juez otorgue la propiedad por la prescripción del dominio.

Además, la mayoría de los terratenientes urbanos que se dedican al negocio de la titulación de predios con años y años de posesión por parte de los vecinos, como pasa en la mayor parte de la Ciudadela de Juan Atalaya, otorgan títulos de condición dudosa que no implican desenglobe del lote. No pueden hacerlo porque de por medio hay enormes deudas no canceladas por impuesto predial de estos terratenientes con el Municipio, lo que impide la adecuada titulación a los poseedores.

A tal punto ha madurado este negocio que se sabe de casos en los que se promueven invasiones sobre tierras propias pero malas, distantes y baratas, para que al cabo de varios años, cuando haya surgido un barrio por cuenta de alguna ayuda del Municipio y sobre todo por cuenta del trabajo de los propios vecinos, llegue el urbanizador informal y venda las escrituras de cada casa.

A ese modelo de negocio informal de tierras hay que ponerle término. En primer lugar, ofreciendo apoyo a las Juntas de Acción Comunal para que se adelanten masivamente procesos de pertenencia en favor de los poseedores que cumplan con los requisitos para que judicialmente se les reconozca la propiedad, que son la mayor parte de los vecinos de la Ciudadela de Juan Atalaya y del sector del barrio Aeropuerto, y en segundo lugar, siendo severos en la exigencia de las obligaciones tributarias que estos terratenientes urbanos tiene con el Municipio Cúcuta, al que le adeudan muchísimo dinero.

Mientras el Municipio muestre indiferencia ante un problema generalizado entre tantas miles de familias, principalmente en los sectores de menores ingresos de nuestra población cucuteña, será cómplice de un negocio que beneficia solo a algunos pocos cuya mezquindad se convierte en un obstáculo al progreso de la ciudad y dificulta su urbanización ordenada.



1 comentario:

DILO COMUNICACIONES dijo...

Hola, podría por favor publicar la fecha de este articulo para citarlo en investigación periodística, gracias.