EDUCACIÓN TÉCNICA

Educación técnica para hacer de Cúcuta una ciudad productiva

En la mayoría de los barrios de Cúcuta el problema más grave es la falta de oportunidades de formación técnica para los jóvenes. Ese es el mal del que se desprenden muchos otros asociados a la desocupación, la informalidad y la delincuencia.

Hoy el Área Metropolitana tiene un millón de habitantes y apenas una seccional del Sena. Por eso el Municipio de Cúcuta debe hacer un esfuerzo enorme para ofrecer formación técnica a los jóvenes que terminan la educación secundaria.

Esta ciudad necesita técnicos expertos en electrónica, en informática, en minería, en agroindustria, campos que son básicos para desarrollar una nueva economía agroindustrial y de servicios asociados a las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Ese debe ser el nuevo eje del desarrollo empresarial local.

Una persona que tenga una sólida formación técnica en electrónica, en informática o en telecomunicaciones, y que además sea bilingüe, tiene en sus manos las herramientas suficientes para salir adelante en la vida, para salir de la pobreza, y para hacer parte de una sociedad moderna y productiva, aquí o en cualquier otra ciudad. Si en cambio no tiene en sus manos esas herramientas, ese joven seguramente seguirá siendo pobre y tendrá que dedicarse al rebusque y a la informalidad.

Hasta hoy la capacitación técnica pública la ha prestado el SENA, una entidad con programas educativos muy buenos, pero insuficientes en su oferta, que no alcanza sino el 10% de las solicitudes de cupo. Por eso, el deber de capacitar para el mundo del mañana, y no para el rebusque de hoy, lo tiene que asumir también el Municipio a través de entidades como el Centro Tecnológico de Cúcuta, que desde hace 10 años tiene infraestructura y presupuesto, pero que no cumple la misión para la que fue creado.

Le propongo a Cúcuta hacer un gran esfuerzo con su propio presupuesto, y buscar además el apoyo de recursos nacionales del Sena y de Regalías para darle educación técnica de alta calidad a miles y miles de jóvenes que hoy no tienen otro futuro que el rebusque y son el principal problema social que debemos solucionar. Educación técnica sobre todo en ciencias informáticas, electrónica y minería.

La oferta abundante de mano de obra altamente calificada en tecnologías de punta, debe ser la principal herramienta para romper el círculo vicioso de la improductividad y promover procesos de desarrollo empresarial local. Otro modelo de desarrollo industrial siempre estará limitado por la distancia que nos separa del centro del país y de los grandes mercados nacionales.

En la mayor parte de los barrios de Cúcuta estratificados en 1, que son casi siempre los más distantes del centro, se constatan las mayores dificultades de acceso a la formación tecnológica y universitaria, no solo porque los cupos del SENA y las universidades públicas escasean, sino por razones de tiempo y dinero. Tomar dos buses, y a veces cuatro, llega a ser una barrera insalvable para acceder a la educación, sin hablar de la matrícula. En esos mismos hogares es donde se encuentra también el mayor porcentaje de deserción de la educación secundaria, a la cual los jóvenes no le encuentran sentido si no la ven como un paso para acceder a la educación tecnológica o universitaria.

Por consiguiente, en Cúcuta una de las cosas que se necesita para salir de la pobreza y sustraer del rebusque a tantísimos de nuestros jóvenes, es una esfuerzo enorme por ofrecer formación tecnológica -el primer ciclo de la formación universitaria- a todos quienes culminan la educación secundaria.

Un tecnólogo que tenga una formación de cinco semestres en electrónica, informática, minería, agroindustria, diseño, etc., tiene en sus manos las herramientas para salir adelante en la vida y hacer parte de una sociedad moderna y productiva, bien sea en Cúcuta o en cualquier otra ciudad del mundo. Es un hecho notorio: la gran mayoría de los jóvenes en situación de pobreza que culminan un ciclo de formación tecnológica o universitaria, pronto dejan de ser pobres. La educación técnica y tecnológica le cambia la vida a las personas y las saca de la pobreza.


Un caso para revisar y corregir: el Centro Tecnológico de Cúcuta
Cuando en 2006 se creó el Centro Tecnológico de Cúcuta en el barrio Comuneros, se quiso acercar las posibilidades de formarse en campos técnicos y tecnológicos a más personas, esta vez por cuenta de un esfuerzo del Municipio de Cúcuta y no solo de la Nación como es el caso del SENA.

Esa labor esmerada y comprometida pronto cesó para convertir la oferta de capacitación del Centro Tecnológico en un repertorio de cursillos hechos a la medida de la conveniencia politiquera y que muy poco ayudan para que quienes los tomen superen la pobreza.

En lugar de esforzarse por darle continuidad a la hoja de ruta que habría de convertir al CTC en un SENA cucuteño y más adelante en una universidad de carreras de ingeniería y administración, y que contribuyera a que la ciudad pudiera salir de su estancamiento productivo, el Centro Tecnológico enseña, por ejemplo, a cortar y pintar las uñas, a hacer aretes, pulseras y bisutería y capacita para ser un empleado o empleada del servicio doméstico. Todos son oficios muy dignos, pero no sacan de pobre a nadie.

El Municipio no debe capacitar a sus jóvenes más pobres para que continúen en el rebusque. Debe en cambio capacitarlos como técnicos y tecnólogos altamente calificados, para que se formalicen y accedan a la economía formal dejando atrás situaciones de pobreza tan comunes en Cúcuta. 

1 comentario:

Cuadro Beltrán dijo...

Concebida como una institución de formación técnica de alto nivel, el Centro Tecnológico de Cúcuta podría reunir un conglomerado multidisciplinario dedicado al adelanto de investigaciones en microbiología, biología molecular, biología sintética y nanotecnología en sus distintas aplicaciones, atendiendo a un proyecto soportado con base en una oferta de cien mil (100.000) becas de estudio para jóvenes cucuteños y nortesantandereanos entre los quince a treintaicinco años. Dicho programa se adelantaría a partir de un plan de intercambio educativo, científico y tecnológico con universidades y empresas de países como Alemania, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, España, Estados Unidos, Francia, India, Italia, Japón, México, Reino Unido y Rusia a fin de que estos jóvenes estudiantes adquieran competencias científicas en campos como la agroindustria, aeronáutica, la industria aeroespacial y la astronáutica, la mecánica automotriz, la robótica, las energías renovables, la telemedicina, la biónica, la biomecánica, la electrónica, la informática, las telecomunicaciones, las industrias del conocimiento, la minería que posteriormente puedan aportar al desarrollo de la ciudad de Cúcuta y el departamento Norte de Santander.