MOVILIDAD Y TRANSPORTE PÚBLICO

MOVILIDAD Y REFORMA DEL SISTEMA DE TRANSPORTE PÚBLICO COLECTIVO


Así es hoy...


y así debería ser.

Cúcuta necesita dar el salto de las busetas a un sistema de transporte moderno, adecuado a nuestro tamaño y posibilidades financieras.

La guerra del centavo que día tras día libran los conductores de buses y busetas que ganan a destajo por pasajero recogido, en medio de una cruda competencia entre vehículos que además polucionan y crean excesiva congestión en las vías, debe dar paso a flotas de buses uniformes con conductores asalariados que respeten los paraderos, como en cualquier ciudad del mundo mínimamente organizada.

El Gobierno Nacional ha financiado 70% de las inversiones en los nuevos sistemas de transporte que han nacido en otras ciudades capitales de Colombia.

Ese proyecto, que por su naturaleza es metropolitano porque involucra además de Cúcuta a Los Patios y Villa del Rosario, no ha encontrado quién tenga capacidad política suficiente para poner de acuerdo a los tres municipios. Sin Villa del Rosario y Los Patios no habrá reforma integral del sistema de transporte público en Cúcuta porque casi la tercera parte de los desplazamientos urbanos tienen como origen o destino alguno de estos dos municipios metropolitanos. Entre tanto la gente en Cúcuta, ciudad que condena a su población más pobre a vivir en lugares distantes como los bordes del anillo vial, tiene que sufrir diariamente viajes cada vez más largos entre busetas incómodas y con frecuencia tiene que pagar doble pasaje. Eso genera una barrera económica que obstaculiza el acceso de muchos jóvenes a la educación técnica y superior, y al trabajo formal, puesto que son pocas las familias que pueden asumir la carga diaria de pasajes en buseta que a veces pueden llegar a ser dos de ida y dos de vuelta, que se suman al costo de matrícula en una carrera universitaria o técnica.

Nuestro problema de congestión en las calles del centro, que hace que trayectos muy cortos tarden en recorrerse hasta 45 o 60 minutos durante las horas pico, tiene mucho que ver con el exceso de carros de transporte público colectivo. La ciudad no soporta más busetas viejas entregadas a la guerra del centavo cuando desde hace años otras ciudades intermedias como la nuestra han diseñado sistemas más racionales para administrar el transporte público en busetas, modificando el régimen de propiedad de las flotas, asalariando a los conductores para que manejen sin afanes respetando los paraderos, y creando un sistema centralizado de recaudo e incluso de preventa de los pasajes.

No es justo que un trabajador o un estudiante residente en un barrio distante del Centro tenga que padecer el castigo de pasar hasta dos horas al día metido entre una buseta sufriendo los rigores del trancón y del calor.

La movilidad de Cúcuta mejorará cuando haya un sistema de transporte público colectivo moderno y eficiente, que como ocurre en otras ciudades, invite a servirse del transporte público y dejar el carro o la moto en la casa. El mototaxismo, por ejemplo, se acabará no cuando haya mayor control de la policía de tránsito, sino cuando a la mayor parte de la ciudad llegue un sistema de transporte público eficiente que permita, con un solo pasaje, transbordar y llegar a cualquier destino urbano, sin tener que pagar dos pasajes.

Soy testigo de la intención de nuestros empresarios del transporte por asumir el reto de emprender una reforma profunda del sistema de transporte público colectivo. Sé que para lograrlo se necesita llegar a un acuerdo sobre un sistema cuyo tamaño esté al alcance de las posibilidades de inversión de los transportadores cucuteños. Ellos deben invertir en la renovación y uniformización íntegra de sus flotas de buses. Para eso, la ciudad debe apoyarlos garantizándoles que no trabajarán sufriendo las pérdidas que ese cambio le ha traído a empresarios de ciudades como Bucaramanga o Pereira. Pero es un paso que hay que dar, y toda la ciudad debe apoyar esa reforma, que garantizaría por parte del Gobierno Nacional una inversión importante en la recuperación de nuestros principales corredores viales, tal como se ha hecho en varias capitales de departamento. Cúcuta no puede ser la excepción.

2 comentarios:

Cuadro Beltrán dijo...

Estos planteamientos así presentados exponen gran viabilidad en términos de su realización. No obstante, me pregunto si, para las vías de Cúcuta, tan estrechas, incluidas las Avenidas de mayor notoriedad, no resultaría mejor implementar un metro ligero o monorriel, tal como lo han hecho ciudades con características similares a las de la ciudad de Cúcuta.

Alberto novoa leal dijo...

La infraestrututa de la ciudad no es al acorde