MOVILIDAD Y BICICLETAS

MOVILIDAD Y BICICLETAS


Al alcalde entrante le corresponde ayudar a liderar reconstrucción de nuestra imagen de la felicidad, del éxito en la vida y de la realización personal. Es imprescindible que como sociedad cambiemos algunos aspectos de nuestra idea actual de éxito personal si queremos que Cúcuta alcance un modelo de desarrollo urbano pacífico y sostenible.


Hasta hoy hemos tenido alcaldes y dirigentes políticos asimilados a la imagen convencional del éxito que entrañan los escoltas, las camionetas de vidrios oscuros y las casas ostentosas compradas con dineros de procedencia no muy clara. Ese es el ideal traqueto del éxito en la vida.


Les confieso que me gustaría un alcalde que reivindicara la bicicleta como símbolo de los valores necesarios para lograr una ciudad inteligente, desarrollada y sostenible. A quienes pretenden una camioneta con vidrios oscuros hay que confrontarlos con la bicicleta como modelo del éxito en una metrópoli desarrollada y respetuosa del medio ambiente.


La bicicleta, además de simbolizar la humildad y la modestia frente a la camioneta de vidrios oscuros, es un medio de transporte que de veras contribuye a solucionar los problemas de la movilidad urbana. Algo se ha avanzado al respecto en Bogotá, donde actualmente casi el cinco por ciento (5%) de los desplazamientos se hacen en bicicleta. En algunas de las ciudades que se cuentan entre las mejores del mundo para vivir, y también entre las más ricas, como Ámsterdam, Seattle, Copenhague y Vancouver, el porcentaje es superior a veinte por ciento (20%), es decir, uno de cada cinco desplazamientos se hace en bicicleta.


Las escasas ciclo-rutas de Cúcuta, insuficientes para invitar a los cucuteños a utilizar la bicicleta como medio de transporte, sirven para que quien las recorra noten lo fácil que podría pasearse la ciudad si se construyeran otras más, y se demarcaran ciclocarriles en las principales avenidas. Un buen ejemplo es la autopista de Atalaya, con ciclo-ruta en ambos costados. También algunos sectores del Malecón y la Avenida de Las Américas, entre otros pocos ejemplos.

El fomento de la bicicleta no solo aporta unos cuantos granos de arena a la solución de los problemas de movilidad urbana. Es además una protesta contra el modelo de vida basado en la asociación del éxito personal con las costumbres traquetas, reflejadas en las camionetas de vidrios oscuros y en la ostentación fatua y bruta de poder, que tanto daño le hace a cualquier sociedad.

2 comentarios:

Cuadro Beltrán dijo...

Excelentes son sus planteamientos en estos aspectos, Candidato. Bien vale considerar la implementación de un sistema de bicicletas compartidas de gran escala a partir del cual, el uso de este medio de transporte continúe las expectativas de inclusión social, respeto al medio ambiente y dinámica en la locomoción con rapidez y comodidad. (Consúltese el sistema Vélib', París)

Cuadro Beltrán dijo...

Para el logro de estos propósitos es menester, no solo la reparación y mantenimiento de las ciclorrutas existentes, sino también la implementación de bicicarriles debidamente definidos a fin de que estas aspiraciones se constituyan alrededor de un proyecto integral de movilización y estética urbanística.