INTERVENCIÓN EN REPRESENTACIÓN DE LA CORPORACIÓN CÚCUTA DE TODOS
Cúcuta, jueves 19 de febrero de 2016

Audiencia pública sobre los nueve meses del cierre de la frontera



En este auditorio, señores congresistas, y en la Corporación Cúcuta de Todos que represento y de cuyo presidente Jorge Acevedo, ausente por compromisos personales fuera del país, les transmito un especial saludo, hay cucuteños y nortesantandereanos de distintas orientaciones políticas y de opiniones muy diversas frente a los grandes problemas del país. Pero hay algo que nos convoca hoy: la grave crisis de Cúcuta y la esperanza de que Ustedes puedan ayudarnos a encontrarle salida.

El desempleo, la inseguridad, la dificultad para iniciar empresas nuevas o para sostener las que hay; el desconcierto y la angustia que le causa a miles de familias tener que replantear sus actividades de subsistencia, sin ningún apoyo y sin ninguna orientación de nadie, están haciendo terriblemente dura la vida en Cúcuta.

Hay quienes ante la actual situación sostienen, fantasiosamente, que Cúcuta debe desarrollar un modelo económico que nos permita olvidarnos de Venezuela, como si pudiéramos trastear la ciudad por los aires y llevarla a otra parte. Pero eso nunca será posible. Es cierto, si, que en Cúcuta tenemos que desarrollar un sector productivo independiente del comercio informal de la frontera. Que debemos trabajar muy duro en el desarrollo de la agroindustria, de la minería y de las empresas de servicios asociadas a las TIC´s, que puedan sortear mejor las desventajas de la distancia geográfica y de la regular infraestructura de carreteras. Pero esos cambios de vocación económica tomarán mucho más tiempo del que esta ciudad es capaz de aguantar con la frontera cerrada.

Hace un par de semanas, el Presidente de la República afirmó que en Norte de Santander estamos contentos con el cierre de la frontera. Quizá algunos pocos lo estén, pero lo que muestran con claridad esas declaraciones es que el centro del poder nacional no está bien informado de la situación económica y social de Cúcuta y por eso, eventos como este de hoy, son muy importantes.

Nosotros, como la gran mayoría de los cucuteños, nos oponemos al contrabando, y tenemos muy claro que debemos desarrollar una economía que nos permita no ser dependientes del comercio fronterizo, pero la frontera cerrada no nos ayuda en eso, sino que nos perjudica, porque esta ciudad, señores congresistas, es una ciudad binacional, una condición poco conocida en el interior del país, y que nosotros mismos los cucuteños tampoco la hemos asumido bien. No somos una ciudad binacional porque estemos en la frontera, sino porque el Área Metropolitana de Cúcuta, en la práctica, la integran también las ciudades de Ureña y de San Antonio, respectivamente adyacentes a Cúcuta y a Villa del Rosario al otro lado del Río Táchira; en donde viven 100.000 personas, de las cuales casi la mitad son colombianos y están vinculados directamente con Cúcuta, por lo que el cierre de la frontera ha dividido a miles de familias, pobres la gran mayoría de ellas, que son los primeros afectados directos de este problema.

Desde hace década y media la vida de la frontera ha sufrido la desmejora progresiva que todos conocemos. Pero no tratemos de señalar culpables. En la búsqueda de la solución que necesitamos, no demos el primer paso desplegando una posición crítica frente al gobierno vecino que desencadene un juego de acusaciones mutuas entre ambos gobiernos como ya ha pasado antes. Eso solo agravaría el problema actual de los cucuteños, que Ustedes quieren ayudarnos a solucionar.

Ustedes pueden hacer un aporte invaluable a la apertura de la frontera y a la normalización de la vida en Cúcuta, si le hacen saber al Gobierno Nacional que aquí la mayor parte de la gente no está contenta con el cierre fronterizo. Que en cambio, estamos siendo gravemente afectados por esa decisión del gobierno venezolano, y que le exigimos al Gobierno Nacional que asuma el compromiso de hacer lo posible por abrir la frontera entablando las conversaciones necesarias para lograrlo.

El Gobierno Nacional y los cucuteños debemos entender algunas condiciones obvias de nuestros vecinos, que son además de mutua conveniencia. La principal de ellas y la que más los afecta es el contrabando hacia nuestro país de combustibles y de productos subsidiados de los que hoy están desabastecidos. Es un compromiso básico, no solo con Venezuela sino con la industria nacional y con las rentas nacionales y locales. Para eso está la Ley Anti-contrabando que el pueblo cucuteño estaría dispuesto a respetar si sabe que es una condición necesaria para la reapertura de la frontera. Si el contrabando se controla con el esfuerzo de ambos gobiernos, se debilitarán también las organizaciones criminales que se lucran de ese negocio.

El paso más inmediato para aliviar la situación de Cúcuta es la apertura de la frontera. Si logramos ese objetivo, será perenne, señores congresistas, la gratitud que sentimos por su presencia en Cúcuta y por su disposición generosa para entender y solucionar los problemas que se viven en esta parte de Colombia.