1000 DÍAS, PERO CON LOS PIES EN LA TIERRA

La antepasada edición dominical de El Tiempo tiene un artículo que no podemos pasar por alto para entender la situación de Cúcuta. Se titula “20 ciudades intermedias que impulsarán el crecimiento del país”. Recomiendo consultarlo en Internet.

McKinsey, una de las empresas consultoras en temas de competitividad más importantes del mundo, publica un estudio conocido como CityNav que contiene información sobre el crecimiento de mercados emergentes. Con base en la información sobre Colombia, se estableció una clasificación de las 20 ciudades más importantes, según se prevé en ellas el aumento del consumo entre 2009 y 2018. Este listado excluye la capital del país y otras cinco que se consideran las principales ciudades capitales regionales de Colombia. Quedan entonces fuera de concurso Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y Cartagena, y la atención se concentra en las otras 20 ciudades intermedias en donde más crecerá el consumo en el mencionado período.

Que no estemos entre las seis ciudades más importantes según el informe McKinsey CityNav Colombia puede entenderse, no obstante somos la sexta ciudad del país en población después de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena. Pero muy, muy preocupante, es que no aparezcamos tampoco entre las veinte siguientes, por lo menos en lo tocante al crecimiento de nuestro consumo.

Este tipo de estudios son tenidos en cuenta especialmente por quienes toman decisiones de inversión, sobre todo si son productores de bienes destinados de manera inmediata al consumo local, como supermercados, centros comerciales y edificaciones, por lo que es un sonoro campanazo de advertencia a nuestras autoridades locales. Veamos cuáles ciudades de Colombia aparecen mencionadas. En Santander, Girón, Floridablanca, Piedecuesta y Barrancabermeja. En Valle del Cauca, Buenaventura, Palmira y Tuluá. En Antioquia, Bello, Itagüí, Envigado, Apartadó y Turbo. También Tunja, Valledupar, Pereira, Manizales, Montería, Neiva, Yopal y Pasto.

El informe es digno de pleno crédito y debe prender todas las alarmas, porque no indica sino que estamos viviendo un retroceso gravísimo del crecimiento relativo de la clase media mientras se ensancha la franja de la pobreza. Cualquier economista principiante sabe que el consumo al que se refiere ese informe, es el propio de las clases medias, puesto que en la pobreza no se consume sino muy poco, y en la riqueza la propensión al ahorro y a la inversión en activos financieros hace que el porcentaje de ingresos destinados al consumo sea muy bajo. En conclusión: Cúcuta se está empobreciendo. La clase media se estanca a medida que la pobreza crece. No es carreta, sino hechos que se están midiendo claramente.

En medio de esta situación cada día más grave, no entiendo cómo la ciudad soporta la demagogia de un discurso lleno de especulación política y aprovechamiento de la credulidad de la ciudadanía, como el de los 1000 días, sobre el que tanta bulla se ha hecho y tantas cartillas se han repartido. En cambio, la ausencia de una hoja de ruta para sacar a la ciudad del estancamiento brilla por su ausencia, y eso es responsabilidad, en primer lugar, del Municipio.

11/10/14

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