VIVIENDA PARA CÚCUTA, PERO SIN ENGAÑOS

El Gobierno Nacional tiene varios mecanismos para que los colombianos cumplamos el sueño de tener vivienda, tema en el cual el Municipio debe ser un activo promotor, porque los subsidios de vivienda se otorgan solo a las ciudades capaces de presentar proyectos, y en Cúcuta la habilitación de suelo para la construcción, requisito básico para que cualquier proyectos sea posible, solo puede hacerse con la indispensable ayuda del Municipio.

El programa de Vivienda de Interés Prioritario para Ahorradores - VIPA, busca que las familias adquieran vivienda sin comprometer más del 30% de su ingreso en el pago de las cuotas. Un hogar que tenga ingresos de un salario mínimo podrá comprar casa con una cuota mensual de $180.000. Ya se adelantan varios de estos proyectos, ubicados muy pero muy lejos, sobre el Anillo Vial Occidental. Nuevas ciudadelas como Cormoranes, Estoraques o San Fernando del Rodeo, le otorgan vivienda gratuita a sus adjudicatarios, o a quienes puedan adquirirlas mediante el modelo de financiación VIPA. Pero quedan en lugares tan distantes que hacen del transporte una barrera que dificulta acceder al empleo formal y a la educación tecnológica o universitaria, las dos herramientas básicas para superar la pobreza. Las universidades y el SENA, por ejemplo, están en el centro de la ciudad, y pocos son los hogares que pueden asumir la carga de una matrícula a la que deben añadirse costos de transporte diarios de hasta $5.600.

La ciudad está creciendo sin control y sin una planificación responsable. Habilitar rápidamente suelos para proyectos VIPA en los lugares más lejanos y por consiguiente más baratos corriendo el perímetro urbano podrá ser más barato a corto plazo, pero a largo plazo supone costos sociales y de infraestructura enormes. Además, ayuda a consolidar un modelo de urbanismo excluyente que obliga a la población pobre a vivir muy lejos de la poca infraestructura cultural, educativa, y recreacional que hay en el Centro. Adicionalmente, sobre la misma frontera de urbanización de los proyectos mencionados, año tras año nacen nuevos y lejanos asentamientos informales que no observan los requisitos mínimos de urbanismo. Esa es una realidad. Ante la imposibilidad social de desalojos que afectarían a miles de familias, es urgente reformar esos asentamientos con programas de readecuación y mejoramiento de andenes, zonas de uso público como parques, y zonas de cesión para escuelas, puestos de salud y de policía. Eso es esencial
para renovar su clima social y combatir la delincuencia y la inseguridad.

Es fundamental que haya contacto permanente entre funcionarios municipales de Planeación y Metro-Vivienda y los constructores de Vivienda de Interés Prioritario para facilitar el aprovechamiento de los subsidios nacionales de vivienda gratuita en Renovación Urbana, para que algún día proyectos como Estoraques o Cormoranes estén más cerca del Centro y ayuden a recuperar zonas deterioradas como las cercanas al Terminal, a la antigua Cárcel Modelo o al occidente de la Avenida de Sevilla. Si a los cucuteños se le lleva a vivir cerca de las universidades, las bibliotecas y los pocos parques que hay en Cúcuta, se les facilita salir de la pobreza. Si en cambio, se les lleva muy lejos, como en los actuales proyectos de vivienda gratuita, se les ponen talanqueras que les dificultan salir de ella.

3/9/14

1 comentario:

Jose Zafra dijo...

Sin lugar a dudas la frenética necesidad de mostrar resultados en materia de supuesta inclusión habitacional ha hecho que la ciudad se desborde de su ya poca capacidad en cuanto a infraestructura se refiere. Esperemos que llegue a la administración un verdadero administrador y gestor, que no llegue solo a cumplir cuotas políticas sino que se dedique verdaderamente a trabajar por esta ciudad. Por cierto Dr. falta nombrar el proyecto ciudadela de las flores...