TOMARSE A CÚCUTA EN SERIO

Superado el debate presidencial, volvamos nuestra atención a los problemas locales. Le propongo a Cúcuta cuatro temas de discusión para que sean el eje de un debate sobre nuestro futuro como ciudad y como región. Ninguno es más importante que el otro y es preciso sortearlos y superarlos uno por uno para sacar a Cúcuta de la recesión. Propongo que hablemos de nuestro modelo de crecimiento urbano, de movilidad, de espacio público y de productividad.

Cúcuta se está expandiendo sin control. Los anillos viales han abierto amplios frentes informales de urbanización residencial que al cabo de unos años los convertirán en simples avenidas internas. Se está consolidando un modelo de urbanismo excluyente que obliga a su población pobre a vivir en los extramuros lejos de la poca infraestructura cultural, educativa, recreacional y deportiva que hay en el Centro. La ciudad ha visto surgir empresas dedicadas a admitir gustosamente invasiones en tierras propias para lucrarse en el futuro con el negocio de la titulación y dejarle al Municipio el grave problema de tener barrios irregulares sin zonas de cesión. Propongo enfrentar este problema mediante un esfuerzo público-privado de renovación urbana.

El Gobierno Nacional ha invertido mucho dinero en viviendas de interés prioritario, edificadas en los bordes del anillo vial occidental. En el futuro esos subsidios deberían orientarse hacia la edificación en el centro de Cúcuta, para lo cual el Municipio debe comprar y demoler manzanas en muchos sectores céntricos que acusan una fuerte degradación y hoy son nichos de delincuencia y microtráfico. ¿Qué tal ver convertidas varias manzanas adyacentes al Canal Bogotá y la antigua cárcel en bloques de apartamentos con amplias zonas verdes? La renovación urbana y la densificación, más que la incorporación de tierras al perímetro urbano es el principio que debe reorientar el modelo de crecimiento de Cúcuta.

La ciudad necesita, al tiempo que frena su expansión, dar el salto de las busetas a un sistema de transporte moderno, adecuado a nuestro tamaño y posibilidades financieras. La guerra del centavo, los conductores que ganan a destajo por pasajero recogido, las flotas viejas de busetas que polucionan y crean atasco deben dar paso a flotas de buses uniformes con conductores asalariados que respeten los paraderos. Eso se está haciendo en otras ciudades. El Gobierno Nacional financia 70% de las inversiones que sea preciso hacer. Pero el proyecto, que por su naturaleza es metropolitano, no ha encontrado quién tenga interés y capacidad política para poner de acuerdo a tres alcaldes. Entre tanto la gente en Cúcuta, ciudad que como dijimos condena a los más pobres a vivir en lugares distantes como los bordes del anillo vial, se ve obligada a sufrir diariamente viajes cada vez más largos entre busetas incómodas.

El espacio público se recuperará el día en que haya un enorme esfuerzo institucional que integre al Municipio, el Sena, el Gobierno Nacional, las universidades locales y las organizaciones gremiales formales e informales en un gran plan que incluya programas de capacitación para el trabajo, apoyo financiero a la formalización, apoyo financiero a la reubicación y apertura de frentes de negocios y trabajo asociados a las cadenas productivas regionales que durante tanto tiempo han sido objeto de estudio y promoción por parte de entidades como la Cámara de Comercio.

Lo que acabo de referirles implica un esfuerzo titánico de coordinación interinstitucional sobre el que hasta el sol de hoy no se ha hecho casi nada, porque desde hace muchos años lo único que se toma en serio en nuestro Municipio es la politiquería y la contratación. Pero no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista.

31/7/14

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