SEMÁFOROS: APOSTÁNDOLE AL CAOS

Hoy sin asomo de duda, después de haber podido interrogar al Secretario de Tránsito el día lunes de esta semana en el Concejo, me atrevo a afirmar que el problema de la congestión del tráfico urbano se debe a una consciente apuesta por generar caos a partir del abandono a su suerte de la red de semáforos, y servirse del caos para abrirle paso a un negocio redondo para unos pocos pero malo para Cúcuta: la concesión por veinte años de la Secretaría de Tránsito.

Es cierto que buena parte de los semáforos de Cúcuta son equipos obsoletos que deben cambiarse, aunque no todos. Durante la administración del exalcalde Suárez se repusieron casi 60 de las 110 intersecciones. Durante la alcaldía pasada se instalaron algunas en el Centro, entre ellas las cuatro intersecciones sincronizadas del Parque Santander. No todos los semáforos, salvo pocos, tienen más de veinte años.

Resulta inaudito, que en lugar de reparar las averías que vayan presentándose en los semáforos, el Secretario de Tránsito se dedique a pregonar que todos son obsoletos, que ninguno sirve, que todos hay que cambiarlos y que no hay dinero que le alcance para hacerlo. Mejor dicho, que hay que buscar a un particular que lo haga porque el Municipio no puede. Tamaña irresponsabilidad no se había visto antes en Cúcuta: una apuesta deliberada al caos para precipitar una salida según la conveniencia de quienes defienden el negocio de la concesión o APP.

Siempre ha habido presupuesto para mantener funcionando los semáforos. Funcionaron regularmente con María Eugenia, con Ramiro, con Mora y con todos. Ahora resulta que con Donamaris ya no tienen arreglo. Siempre hubo una cuadrilla de técnicos con un carro y una escalera que los repararon. Ahora eso ya no es posible. Se supo el lunes que no existe actualmente ningún contrato de mantenimiento de los semáforos, y el que se dañe queda abandonado a su suerte. Así venimos desde hace varios meses, y según mi parecer, es una estrategia para causar desesperación y crear un ambiente favorable a la peor salida, que se quiere mostrar como la única: entregar en concesión la Secretaría de Tránsito, con todas sus rentas y prerrogativas, con el pretexto de que solo así se podrá conjurar el caos.

La opinión pública debe saber que mediante esa concesión o Asociación Público-Privada cuyo proceso contractual ya se encuentra en su fase inicial, no solo se quiere encargar a un particular la reparación de los semáforos y el cobro de foto-multas, sino entregarle la totalidad de las facultades para administrar el tránsito, imponer y cobrar comparendos, expedir licencias, administrar el registro de automotores, demarcar y cobrar por el uso de zonas de estacionamiento en vías públicas a taxis y particulares, cobrar por el estacionamiento de carros inmovilizados, etc. Esa concesión sería además un obstáculo legal al desarrollo institucional de la autoridad de tránsito, que debe en el futuro estar vinculada al Área Metropolitana y no al Municipio de Cúcuta.


Les aseguro que la Secretaría de Tránsito funcionaría muy bien como en otras ciudades si no fuera un nido de corrupción, pero sobre todo de incompetencia. Tiene ingresos que serían muy superiores a los actuales si no se perdieran en la telaraña del tráfico de influencias. Generaría rentas suficientes para pignorarlas parcialmente y obtener créditos que le permitieran contratar la modernización y el mantenimiento de todos los semáforos de Cúcuta para ponerlos a tono con el volumen del tráfico, como se hace en todas partes. No lo hacen porque son ineptos e incompetentes y sobre todo porque no quieren.

29/4/14

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