CENTRO TECNOLÓGICO: CAPACITACIÓN PARA EL REBUSQUE

Una ciudad como Cúcuta con un sector productivo estancado y una juventud afectada severamente por la pobreza y el desempleo, necesita con urgencia educación técnica y tecnológica de alta calidad y pertinencia, que le cambie la vida a las personas y les ofrezca herramientas para superar la pobreza y acceder al mercado laboral formal y bien remunerado, sea en Cúcuta o en cualquier otra parte.

La ciudad, y esto se ha dicho muchas veces, necesita tecnólogos expertos en electrónica, en informática, en procesos industriales, en minería y en agroindustria, entre otros campos básicos necesarios para desarrollar nuestra economía industrial y de servicios. Esa función la ha prestado el SENA, entidad con programas educativos cuya alta pertinencia y calidad se nota en la enorme demanda que tienen, por lo que solo pocos logran acceder a ellos. Se nota también en la forma en que le ha mejorado la vida a miles de colombianos y cucuteños capacitados en oficios y profesiones con los que se ganan la vida y sostienen decorosamente sus hogares.

Cuando se creó el Centro Tecnológico de Cúcuta en el barrio Comuneros, se quiso acercar las posibilidades de formarse en campos técnicos y tecnológicos a más personas, esta vez por cuenta de un esfuerzo del Municipio de Cúcuta y no de la Nación como es el caso del SENA. Vale la pena destacar la labor de Silvano Serrano, su primer y mejor director quien inició programas técnicos de tres semestres en informática, administración y mercadeo, además de capacitaciones en pruebas del ICFES para bachilleres, y varios convenios con la UFPS y la Universidad de Pamplona que acercaron la oferta de educación superior a jóvenes de las comunas 7 y 8.

Con la creación del Centro Tecnológico de Cúcuta y su dirección hasta el año 2007, Silvano Serrano mostró lo mucho que vale como ejecutivo y como administrador público. Con su partida, esa labor esmerada y comprometida pronto cesó para convertir la oferta de capacitación de la entidad en un repertorio de cursillos hechos a la medida de la conveniencia politiquera y que muy poco ayudan para que quienes los tomen superen la pobreza. Por el contrario, se educa para afianzarlos en la informalidad y en el rebusque.

En lugar de esforzarse por darle continuidad a la hoja de ruta que habría de convertir al CTC en un SENA cucuteño y más adelante en una universidad de carreras de ingeniería y administración, y que contribuyera a que la ciudad pudiera salir de su estancamiento productivo, el Centro Tecnológico enseña, por ejemplo, a cortar y pintar las uñas, a hacer aretes, pulseras y bisutería y, ¡hágame el favor!, capacita para ser un empleado o empleada del servicio doméstico diestro en hacer una sopa o una lonchera, todos ellos oficios muy dignos pero que no sacan de pobre a nadie.

Cuando en el Concejo Municipal vi anteayer esa lista de cursos consignados en el informe de gestión del Director del CTC, senté mi voz de protesta: El Municipio no debe capacitar a sus jóvenes más pobres para que sean empleados del servicio doméstico. A través del CTC, debe en cambio capacitarlos como técnicos y tecnólogos altamente calificados, para que se formalicen y salgan en la pobreza. Esa afirmación más que justa, dio lugar ayer a un titular infame por parte de quien cubrió esa noticia, lo que despierta mi indignación y mis peores sospechas.

31/7/14

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