VENEZUELA: AL OÍDO DE LA CANCILLER

Apenas un mes largo ha pasado desde que Nicolás Maduro se posesionó como Presidente de Venezuela y ya hay sobre la mesa bastantes elementos de juicio para hacernos una idea sobre el futuro de ese país.

Los últimos dos días son especialmente elocuentes. Anteayer se reunió Maduro con Gustavo Cisneros, el magnate propietario de Venevisión que se sumó a la “alianza por la paz” propuesta por el gobierno a los canales privados. Ya estaba en esa alianza Globoviosión desde que hace poco cambió de dueños y su nueva junta directiva se hizo muy cercana a Jorge Arreaza, yerno de Hugo Chávez y ahora vicepresidente, que ha sido la pieza clave del acercamiento del gobierno con los más importantes empresarios.

La semana pasada tuvo lugar otra cita. Lorenzo Mendoza, el gerente de las Empresas Polar que producen la emblemática “Harina PAN”, se sentó con el Presidente a discutir sobre abastecimiento de productos de la canasta básica y sobre la oferta de dólares para la importación de insumos. Maduro prometió apoyar a Polar con todos los dólares necesarios y Lorenzo Mendoza prometió producir a toda máquina.

Venezuala es un país rentista donde todos se disputan el control del gobierno para vivir de su riqueza. Esa riqueza, que en cuanto toca los intereses del empresariado venezolano tiene que ver con el acceso a dólares provenientes de la venta de petróleo para financiar importaciones destinadas a la industria o al consumo, está experimentando con Maduro una reacomodación de los actores que intervienen en su reparto. Todo parece mostrar que los empresarios, empezando por los más grandes, están comenzando a sentarse de nuevo alrededor del ponqué, lo que sin duda dará estabilidad al nuevo gobierno.

Hace unas semanas Maduro estuvo de gira por Mercosur mientras estaba en plena efervescencia el debate sobre la legitimidad de su elección. Dilma Rousseff lo recibió discretamente y le recordó la necesidad de entablar relaciones con la oposición, es decir, con el empresariado. El comercio entre Venezuela y Brasil, enmarcado por los acuerdos de Mercosur, llegó al pico histórico de seis mil millones de dólares. Si los dólares de Cadivi fluyen a empresarios de carne y hueso, y no a empresas ficticias, las compras al Brasil serán aún mayores.

Quizá la “Revolución Bolivariana” se encamina a un nuevo punto de equilibrio que conciliará los intereses de las élites nuevas y viejas. Desde que hay petróleo, Venezuela ha funcionado así. Hace dos o tres días se produjo una noticia que seguramente consolidará esta tendencia. Mario Silva, un comunicador chavista muy conocido y sumamente cercano al presidente Maduro, presentador de “La Hojilla”, programa famoso por el lenguaje desenvuelto con el que se refiere a los opositores del chavismo, fue sorprendido rindiendo un informe al servicio de inteligencia cubano, en una conversación de una hora que refiere pormenorizadamente las intrigas por el poder y los negocios en el seno del gobierno bolivariano, y deja claro que el apetito por los dólares del pastel petrolero está vivo en el corazón de los revolucionarios. El mejor remedio a esa tara en el proceso bolivariano acabarán siendo los acuerdos con el empresariado, y las reuniones con Cisneros, con Polar, con los presidentes de Mercosur, y la vicepresidencia de Jorge Arreaza.

Si pudiera hablarle al oído a la canciller Holguín, le diría que la política internacional frente a Venezuela debe olvidar las prevenciones que heredamos del uribismo. Muchos están convencidos de que el chavismo estallará en mil pedazos. Yo creo en cambio, que Venezuela avanza a un nuevo pacto entre sus élites por la distribución de la renta petrolera. La diplomacia hacia Venezuela debe cifrar sus esfuerzos por recuperar ese mercado, acercándosele y respaldando sin miedo al gobierno de Maduro. Cuando por desgracia Uribe nos llevó a hacer lo contrario, le cedimos a Brasil siete mil millones de dólares de comercio bilateral, que hasta 2008 fueron nuestros.

22/5/13

PROPUESTA AL GERENTE DE IMSALUD

El miércoles pasado el Gerente de Imsalud respondió mis cuestionamientos a la administración de esa entidad, que fueron presentadas hace quince días en esta misma columna. Con su respuesta, el Señor Gerente deja casado el debate público que el Concejo eludió, pero que la ciudad no debe dejar de asumir.

No cuestiono la idoneidad profesional ni moral del Señor Gerente. Por cuenta de lo primero ganó un concurso público de méritos, y de lo segundo dan fe quienes lo conocen. Lo que sí cuestiono son sus respuestas, que aceptan la existencia de los problemas que yo señalo, sobre los cuales dice que no se pueden resolver, o que ocurren a sus espaldas, sin comprometer su responsabilidad.

No estoy de acuerdo. La contratación de los médicos, enfermeras y personal de apoyo administrativo mediante contratos de prestación de servicios profesionales renovados sucesivamente por términos muy breves de hasta 30 días y con interrupciones entre uno y otro, no puede justificarse aduciendo que se sujetan al flujo de caja según presuntas instrucciones de entidades nacionales. Ninguna entidad nacional puede recomendar violar la Ley laboral, ni la Ley de contratación estatal, ni los principios de planeación y anualidad del presupuesto público. Aquí, respetuosamente le digo al Doctor Mora que sus afirmaciones lo auto inculpan y muestra que no tiene buenos asesores.

Sobre mis reproches a los abultados sobrecostos en la compra de insumos hospitalarios que se advierte al comparar los precios unitarios que paga Imsalud con los del Hospital Erasmo Meoz, también una entidad pública, responde que confía plenamente en su comité evaluador, su jefe de suministros, sus subgerentes, su asesor jurídico y su manual de contratación ¡Vaya manera de evadir una respuesta precisa!

Como la presunción de buena fe me obliga a no dudar de la integridad ética del Doctor Mora, entonces debo pensar que lo están utilizando y que no es un gerente capaz. Si quiere desmentirme, no debe hacerlo a través de una carta con afirmaciones imprecisas, sino con hechos.

Me permito recordarle al Doctor Mora, que en virtud de los méritos profesionales que él destaca tan generosamente en su carta de la semana pasada, fue escogido por un período de cuatro años como gerente y representante legal de Imsalud, una entidad descentralizada con autonomía administrativa y presupuesto propio, independiente del presupuesto municipal. Como gerente, tiene la incuestionable facultad de nombrar a sus subgerentes y asesores sin que la administración municipal lo condicione o lo limite como él informalmente sostiene, porque ningún “mico” en un acuerdo pesa más que la Ley 489 de 1998, donde se definen los principios básicos de la Administración Pública y se deja claro en qué consiste la autonomía administrativa de una Entidad Descentralizada.

Invito respetuosamente al Doctor Mora a que tome las riendas de Imsalud y muestre que sí es capaz de ser gerente. Lo invito a que la confianza en sus subalternos no lo convierta en instrumento de decisiones ajenas que más tarde tendrá que asumir como propias, puesto que su firma lo compromete.

En el fondo del asunto se esconde la voluntad de la administración municipal. Si el Hospital Erasmo Meoz se recupera lentamente es porque el Gobernador ha actuado haciendo gala de responsabilidad con los dineros de la salud y decidió sanear el sistema de compras mediante subastas públicas donde no median comisiones. En el Municipio, al parecer se le juega a lo contrario.

Le propongo, Doctor Mora, que mediante una audiencia pública discutamos abiertamente los problemas de Imsalud, junto con su personal y asociaciones de usuarios. Eso le ayudará a deshacerse de los vicios que arrastra su entidad y lo fortalecerá a Usted como Gerente. 

15/5/13

LA SITUACIÓN DE IMSALUD

La aversión de las autoridades municipales a la principal función de las corporaciones públicas, el control social, impidió que la semana entrante el Concejo discutiera la situación de Imsalud, la segunda entidad pública del sector de la salud en Norte de Santander con un presupuesto de $28 mil millones.

Imsalud está adscrita al Municipio de Cúcuta. Es una ESE (Empresa Social del Estado), nombre dado por la Ley 100 de 1993 a las entidades prestadoras de servicios de salud con autonomía administrativa, patrimonio propio y junta directiva propia. Además, tiene autonomía económica porque su mercado está asegurado a través de las EPS’s del régimen subsidiado, legalmente obligadas a gastar buena parte de su dinero comprando los servicios de las ESE’s. Su gerente es escogido mediante concurso público de méritos y goza de plena autonomía. Cuando en abril del año pasado se posesionó Hernando Mora en la gerencia de Imsalud, muchos tuvimos la esperanza de que la rescatara del estado de decaimiento en que la habían dejado otros gerentes. De algunos de ellos se dice que llegaron a Imsalud pobres y se fueron ricos.

Hace un mes le dirigí al Doctor Mora un derecho de petición pidiéndole que me informara sobre la contratación de Imsalud, solicitud a la que tengo derecho como ciudadano. Puesto que me respondió de forma evasiva, lo que resulta intolerable si se tiene en cuenta que es función legal de los concejales el ejercicio de control sobre la administración municipal y sus entidades, accedí directamente a sus archivos acompañado por funcionarios del Ministerio Público, para evitar recurrir a una Acción de Tutela. Pude confirmar hechos muy irregulares, constatables también en el informe sobre la contratación de Imsalud que había conocido en la Contraloría de Cúcuta.

No entiendo cómo puede funcionar una entidad que contrata su personal mediante órdenes de prestación de servicios, las famosas OPS’s, de 30 días. Durante 2012, Imsalud firmó más de 4.500 contratos de esas características y sigue haciéndolo en 2013. Eso precariza terriblemente a los servidores de la entidad (enfermeras, personal de apoyo administrativo y aun médicos), que viven la penosa situación de tener contratos de un mes sobre cuya renovación no tienen certeza. Son muy numerosos los casos de personas con contratos de $750.000 que durante 2012 tienen hasta seis renovaciones sucesivas con varias interrupciones. Así no puede funcionar bien ninguna entidad pública.

Como tuve la fortuna de examinar la contratación de insumos médicos de Imsalud comparándola con la de otras ESE’s del departamento que respondieron mis derechos de petición, constaté que en esa materia las cosas son iguales o peores. Una jeringa por la que el Hospital Erazmo Meoz paga $90, Imsalud la compra por $267. Un rollo de algodón por el que el Hospital paga $6.000, lo paga Imsalud en $10.000. El alcohol lo compra el Hospital a $17.000 el galón, e Imsalud a $13.000 el litro.

Constaté una larga lista de insumos en los que no hay ni uno solo más barato en Imsalud que en el Hospital Erazmo Meoz, ESE que por su importancia tomé como referencia.

La conclusión salta a la vista. El Hospital adoptó un sistema de compras transparente mediante subasta por internet. El Gobernador Edgar Díaz, a quien debemos felicitar, ha respaldado en esto la gestión del Dr. Juan Agustín Ramírez reconociéndole su autonomía. En Imsalud, al parecer pasa lo contrario. En lugar de propiciar la transparencia, la Administración Municipal rehúye el debate público y el control social a su ESE, cuyo gerente da muy mal uso a los recursos de las EPS’s subsidiadas y condena a sus usuarios a un servicio que no merecen. ¿Qué tal las grandes cosas?

01/5/13