DOS CASOS REDUNDANTES: EMPLEO Y TRÁNSITO

Volvemos los cucuteños a ser noticia en cuestión de datos nacionales sobre mercado laboral. Dice el diario El Tiempo del pasado día 15, en una noticia disponible en la edición en internet y titulada “Bogotá y Cúcuta, cabeza y cola en calidad de empleo”, que somos la ciudad con menor calidad laboral según indicadores de ingresos, estabilidad, acceso a la seguridad social y horas de descanso semanales. Nada nuevo, porque esa noticia guarda conexidad obvia con datos del DANE conocidos hace varios meses, que nos otorgan la mayor tasa nacional de informalidad laboral.

Como es clara la conexión entre informalidad, precariedad laboral, invasión del espacio público e inseguridad, el Señor Alcalde, siguiendo apenas el ejemplo de otras ciudades, desde hace al menos un año debería estar liderando un Plan Maestro de Recuperación del Espacio Público y Formalización Laboral. Pero parece que es enemigo de la planificación.

No he sabido de la primera reunión fructífera liderada por el Municipio con el Sena, el Centro Tecnológico de Atalaya y la banca de microcrédito presente en Cúcuta, para lograr un acuerdo sobre una estrategia que canalice esfuerzos orientados a ofrecer capacitación para el trabajo. No he sabido tampoco de la primera reunión fructífera, liderada por el Municipio, con entidades constructoras públicas o privadas como Cenabastos S.A., para definir conjuntamente proyectos que permitan alternativas de reubicación estacionaria y formal a vendedores informales que ocupen espacio público. Si se pudo construir el Centro Comercial Oití, la Nueva Sexta y el Centro Comercial Las Mercedes ¿será que por lo menos esta alcaldía no puede seguir el ejemplo de alcaldías pasadas que, viéndolo bien, resultaron siendo menos malas? 

Como cucuteño, una vergüenza mayor que la causada por noticias como la ya mencionada publicada en El Tiempo, me la causa la pasividad de nuestra administración pública local, que no reacciona diseñando un plan que ordene sus esfuerzos y los de otras entidades públicas con sede en Cúcuta, para ofrecer capacitación para el trabajo y facilitar la formalización laboral. Apenas se le ocurre tapar el sol con el dedo, creyendo que los andenes se despejan solo con la policía, cuando la fuerza pública debería ser apenas complementaria de una política de recuperación del espacio público y dignificación del empleo que la alcaldía aún no tiene porque ha sido incapaz de entender los problemas de la ciudad.

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A quienes conocimos los resultados de la audiencia pública llevada a cabo en el despacho del alcalde la primera semana de diciembre para socializar algunos puntos de la muy mencionada APP de semaforización, nos quedó claro que aquello de los semáforos es una mera distracción que disimula el propósito de entregar íntegra la Secretaría de Tránsito por veinte años con todas las rentas públicas asociadas a la prestación de cada una de sus funciones y servicios, a un concesionario cuya idoneidad técnica no me atrevo a discutir porque no lo conozco, pero de quien sí puedo decir que busca un negocio jugoso del que hasta el momento, salvo los más allegados al Alcalde, nadie tiene certeza sobre sus términos precisos.

17/12/13

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