CÚCUTA V/S MAGDALENA

De lo que voy a hablarles no es de un partido de fútbol, sino de una lección y de una advertencia que nos están dando.

Empecemos con la lección. Avanza un proceso de Asociación Público Privada, sin duda el más importante de cuantos ha iniciado el Gobierno Nacional desde que se promulgó la Ley 1508 de 2012, para optimizar la navegabilidad del Río Magdalena, convirtiéndolo en una ruta de transporte fluvial estable con ocho pies de profundidad desde Puerto Salgar y La Dorada hasta Puerto Colombia en el Mar Caribe. A estas alturas se mantienen en la puja por esa concesión cinco consorcios de capital internacional que involucran a varias de las firmas con mayor experiencia mundial en dragado y adecuación de ríos. La cosa va muy en serio y muy adelantada. Según los cálculos de la ANDI, dentro de una década se habrá reducido 40% el flete promedio de los departamentos adyacentes al Río.

Los invito a visitar la página de Cormagdalena para que revisen el estado del proceso licitatorio de la APP de Navegabilidad del Río Magdalena. Esta invitación la dirijo de manera muy especial a los funcionarios del Municipio de Cúcuta que gestionan la APP de semaforización, para que aprendan cómo debe llevarse a cabo de manera legal y responsable un proceso de este tipo, del cual el Municipio y sus posibles socios han hecho gala de una improvisación delatora de su condición de primíparos. Afortunadamente, esta improvisada APP quedó en el congelador cuando iniciaron las restricciones de la Ley de Garantías Electorales, por cuanto no es un proceso de licitación pública, como debería, sino que lo han planteado como de contratación directa (a dedo).

La APP del Magdalena es tal vez la obra de infraestructura más importante del país en muchos años, y uno de los mayores aciertos del Presidente Santos. Norte de Santander puede ser un beneficiario o un damnificado de esa obra, según seamos capaces de construir de una vez por todas la vía entre Cúcuta y Ocaña, que debería ser una doble calzada. Aquí viene la advertencia. Al cabo de una década, según los pronósticos de la ANDI, se habrá reducido sustancialmente el flete de exportación de las zonas industriales o agrícolas adyacentes al Río Magdalena. Si Norte de Santander logra un acceso óptimo a través de la vía Cúcuta-Ocaña-Puerto Capulco, coronamos. Sería mucho mejor y más seguro que la salida al mar por Puerto La Ceiba en el Lago de Maracaibo. Si no lo logramos rápido, seremos damnificados.

Para aterrizar más la advertencia, hay que darle un vistazo al Documento Conpes 3760 de agosto de 2013, que prioriza las “Concesiones de Cuarta Generación”, todas ellas Asociaciones Público Privadas de Iniciativa Pública, tales como la concesión del Río Magdalena. El Documento Conpes establece las cuatro primeras y plantea otras, entre ellas la vía Cúcuta-Aguachica, a la que clasifica como proyecto de largo plazo, sin fecha específica de inicio.

He ahí el problema. Si se posterga por muchos años la doble calzada Cúcuta – Ocaña – Aguachica – Capulco, corremos el grave riesgo de ampliar aún más la brecha de competitividad que nos separa ya por bastante de Santander, Cundinamarca, Bogotá, Antioquia y Atlántico, todos ellos departamentos ribereños. Acortar los tiempos que otorga el Conpes 3760 a este proyecto, debe ser una de las principales tareas de los congresistas que elijamos en marzo.

12/11/13

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