ATENCIÓN A LA LEY ANTI CONTRABANDO

Se tramita en el Congreso un proyecto de ley que castiga severamente el contrabando. La prensa nacional, y en mayor medida los medios especializados en temas económicos, le han dado gran importancia al caso. Comparto la intención de la Ley, pero como cucuteño no puede dejar de expresar mis preocupaciones y mis reservas sobre algunos de sus artículos. También sobre varias frases consignadas en su exposición de motivos, en las que advierto una parcialidad en la apreciación del problema del contrabando que puede causar mucho daño en Cúcuta.

Esa parcialidad de la Dian, entidad redactora del proyecto de ley, la expresó el Director de esa entidad cuando estuvo visitando los puentes internacionales en febrero de este año y anunció el endurecimiento de las medidas para combatir el problema, que el proyecto en su exposición de motivos llama “hormigueo” o “pitufeo”, es decir, el contrabando en pequeña escala que vemos cotidianamente en Cúcuta, y que no supone entre quienes lo practican la conciencia de cometer un delito, sino un modo de subsistencia habitual en Cúcuta desde que la ciudad existe.

Dice el proyecto de ley en su artículo 6º: “El que en cuantía superior a diez (10) salarios mínimos legales mensuales vigentes posea, tenga, transporte, embarque o desembarque, almacene, oculte, distribuya, comercialice o enajene bienes, los cuales hayan ingresado al país ilegalmente (…) incurrirá en pena de prisión de cuatro (4) a ocho (8) años (…)” Habrá que hacer una cárcel nueva para los tenderos y comerciantes de Cúcuta. ¿Cuántos no tendrán en sus almacenes mercancías venezolanas valoradas en precios nacionales por seis millones de pesos? Podría empezar la lista con el nombre de algunos de los supermercados más tradicionales de la ciudad. Dice también el proyecto en su exposición de motivos, refiriéndose a la necesidad de reducir de 50 a 10 salarios mínimos el umbral de penalización del contrabando con cárcel: “El umbral de 50 smlmv para la configuración del delito deja de lado modalidades de contrabando como el pitufeo, o incluso los casos de aprovechamiento de beneficios fronterizos”. 

Varias veces se insiste en “la existencia de reglas especiales para el comercio transfronterizo mal diseñadas y la existencia de un régimen aduanero especial” para las zonas de frontera. Lo anterior no es el caso de Cúcuta salvo en lo tocante a los acuerdos de importación de gasolina venezolana, pero hace evidente una prevención centralista que le hace mucho daño a futuros procesos locales y metropolitanos de integración binacional, como las Zonas de Integración Fronteriza, hoy en el congelador, sobre los cuales no debemos dejar de seguir insistiendo, dada nuestra condición de habitantes de una ciudad binacional, conurbada con Ureña y San Antonio. No debemos desanimarnos por el hecho de que mucha de nuestra dirigencia haya perdido la fe en ellas.

Ojalá nuestros congresistas le den una cuidadosa lectura a este proyecto de ley que criminaliza muchas formas obvias de la vida en una ciudad binacional como la nuestra. Ojalá ellos le recuerden al Gobierno Nacional que 40% el contrabando viene de Asia y 30% de Europa. Ese contrabando entra por los puertos marítimos. Ojalá ellos ayuden a concentrar el esfuerzo legislativo en combatir formas de defraudación aduanera, contrabando técnico y toda suerte de carruseles con sus técnicas conexas de lavado de activos. Sería muy lamentable legislar para los de ruana que el Director de la Dian se encontró en el puente trayendo harina PAN de San Antonio.

5/11/13

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