UNA IDEA PARA EL PRÓXIMO ALCALDE

Ningún urbanista contemporáneo comulga con la expansión de las ciudades. En cambio todos están de acuerdo en la conveniencia de densificarlas y limitar su crecimiento. Una ciudad pequeña y densa pero rica en espacios públicos y vías amplias, se integra mejor, se recorre más rápido y ahorra dinero en la construcción y mantenimiento de vías y redes de servicios públicos.



A nosotros los cucuteños, como le pasa a la mayor parte de quienes habitamos las ciudades intermedias colombianas, nos parece muy normal ver crecer todos los días la extensión de Cúcuta. Nos parece natural que los anillos viales acrecienten la tierra destinada a la construcción de vivienda, como si su finalidad fuera hacer crecer la ciudad. Es al revés. Los anillos viales se hacen para que el transporte de carga y pasajeros circunvale Cúcuta y no congestione sus vías internas.

Hace un año, por ejemplo, se amplió el perímetro urbano para incorporar terrenos colindantes con la zona rural, en donde hoy se inician proyectos de vivienda de interés social. Por supuesto que se necesitan más viviendas y ojalá sigan llegando subsidios nacionales para construirlas, pero sería mucho mejor si esas nuevas zonas residenciales estuvieran integradas al equipamiento urbano céntrico, donde están las universidades, hospitales, bibliotecas e instalaciones deportivas, y no al borde de los anillos viales en los confines de la ciudad. A largo plazo el Municipio tendrá que asumir un costo enorme por integrar mediante vías, servicios públicos y equipamiento a quienes sean adjudicatarios gratuitos de los apartamentos entregados por el Gobierno Nacional en Los Estoraques, El Rodeo y Escalabrini, distantes una hora en buseta del centro. Si no me creen, hagan la prueba cualquier día de lunes a viernes.

La administración municipal venidera debe cifrar sus esfuerzos de planeación en un proyecto de densificación y renovación urbana del centro de Cúcuta próximo a la Central de Transporte, el Centro Comercial Las Mercedes y el Canal Bogotá, donde hay varias manzanas muy degradadas pero con excelente ubicación y acceso a vías y redes de servicios públicos. Comprarlas y edificar en ellas bloques multifamiliares es una empresa difícil y supone una inversión inicial mayor que edificar al borde de la zona rural como lo estamos haciendo hoy, pero a largo plazo es mucho más barato.

Muchas ciudades del tamaño de Cúcuta en Brasil y México están ejecutando proyectos de renovación urbana promovidos por empresas inmobiliarias municipales, como Metrovivienda en nuestro caso, que trabajan de la mano con las empresas constructoras locales e inversionistas privados. Si se conjuga el esfuerzo del Municipio mediante instrumentos de gestión urbana como los planes parciales y la expropiación por motivos de utilidad pública, con indemnizaciones a cargo de una bolsa de dinero pública y privada debidamente avalada por un fondo de garantías estatal, el centro de Cúcuta podría recuperarse, como lo están haciendo muchas ciudades con problemas de degradación del centro idénticos al nuestro.

El Centro de Cúcuta, especialmente las inmediaciones de la Central de Transporte, tiene que recuperarse mediante un programa de renovación urbana que lo convierta en una zona residencial moderna. No es fácil, pero hay que hacerlo. Para eso se necesita una administración municipal que trabaje con seriedad y cabeza fría en un proyecto de vivienda de interés social serio y realista, y no una dedicada a la gritería y el show de medios.

11/9/2013

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