MUNICIPIO DE JUAN ATALAYA: ¿CUÁL ES EL MIEDO?

Puesto que por mi condición de político seré de inmediato recusado al opinar sobre este tema, comenzaré por decirles que en la elección como Concejal de Cúcuta recibí el voto de casi mil cucuteños residentes en Atalaya, por lo que nadie puede descalificar mis afirmaciones diciendo que resultaría favorecido si del censo electoral se excluyeran las comunas 7 y 8.

Estoy convencido, y en eso creo contrariar a la mayor parte de quienes me leen, que en Colombia, y especialmente en Cúcuta, hace falta más Estado. Hace falta más presencia estatal y más cercanía de los ciudadanos con las instituciones estatales. Una manera de lograrlo, según lo sostienen los estudiosos de la materia, es acercando las circunscripciones electorales a los ciudadanos. Eso resultaría especialmente pertinente al caso de Atalaya, fuente de los votos que eligen a los alcaldes y concejales de Cúcuta, y a los gobernadores de Norte de Santander, quienes a veces, a pesar de haberse ido de Atalaya, y a pesar de no acariciar la idea del retorno a su solar nativo, cada vez que llegan las elecciones se proclaman atalayeros natos.

Si Juan Atalaya surge como un nuevo municipio del Área Metropolitana, el ya bastante arraigado sentimiento atalayero se afianzaría, y el sentido de pertenencia por la ciudad de Atalaya se haría más fuerte con la aparición de una clase dirigente propia que no tuviera la triste característica de salir corriendo de Atalaya a la primera oportunidad que se les presenta. No solo porque tendrían que cumplir con el requisito legal de residir en el municipio para aspirar al concejo o la alcaldía sino porque así se los comenzaría a exigir el electorado. Un alcalde propio y un concejo municipal propio, al alcance de los vecinos, harían inexcusable el cumplimiento de promesas aplazadas por años en materia de ornato urbano y desarrollo de la infraestructura de Juan Atalaya, amén de las obras cuya construcción sería necesaria para albergar las nuevas instituciones municipales, lo que podría hacerse con el apoyo del Ministerio del Interior.

Hay quienes se llenas de miedo pensando que el Municipio de Cúcuta se afectaría si de su jurisdicción se separan las comunas 7 y 8. Dicen que en vez de una gran ciudad tendríamos dos municipios de segunda. Se equivocan de cabo a rabo. Si por mí fuera, de lo que hoy es Cúcuta sacaría cuatro municipios. La ciudad tiene que apostarle a tener un Área Metropolitana fuerte que integre a Cúcuta, Villa del Rosario y Los Patios, y los municipios que surjan dentro de esa conurbación, como podría ser también la Ciudadela de La Libertad en las comunas 3 y 4.

Las condiciones fiscales de posibles nuevas entidades territoriales surgidas del actual municipio de Cúcuta no serían un problema grave, máxime cuando la mayor parte del presupuesto de esta ciudad se debe a recursos provenientes de la Nación que se transferirían a los nuevos municipios de manera proporcional a su población y necesidades. Si acaso en materia de recursos propios se constatara una gran inequidad, que no sería tan dramática como los detractores del Municipio de Atalaya sugieren, hay que decirles que para eso existe una figura jurídica llamada Área Metropolitana en donde los aportes de los municipios asociados, y las ejecuciones de obras civiles entre ellos, pueden responder a un mecanismo de compensación de ingresos. Para eso tenemos la Ley 1525 de 2013, recién expedida el 29 de abril, que establece el nuevo régimen de Áreas Metropolitanas. Las posibilidades de desarrollo territorial que se ofrecen a entidades como las nuestras son tales, que incluso se hace posible un tránsito muy rápido al sistema de alcaldías menores que existe en Bogotá. Sin embargo, primero necesitamos crear los Municipios de Atalaya y La Libertad. Por eso estoy de acuerdo con el Representante Chacón.

Post Data: El gentilicio de Atalaya en Argentina y Perú es Atalayense. En España, Atalayero. ¿Cuál sería aquí?

12/6/13

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