¿ACUEDUCTO REGALADO?


Dos veces, una en junio de 2007 y otra en diciembre de 2011, el oleoducto Caño Limón Coveñas ha derramado miles de barriles de petróleo en el río Pamplonita. Según los expertos en esa clase de desastres, la ciudad convivirá durante muchos años con los vestigios del derrame que descansan aun en el lecho del río, desde donde siguen liberando su carga tóxica.


El primer vertimiento se produjo por una perforación ilegal del tubo. El segundo por un accidente geológico. El tercero y el cuarto quien sabe qué los ocasionará, pero cuando el accidente ocurra será mucho más grave porque dentro de poco, además del viejo oleoducto Caño Limón Coveñas, correrá por la misma ruta el Oleoducto Bicentenario.


Transcurría el mes de diciembre del año pasado y estábamos sin agua cuando recibimos la visita del Presidente de Ecopetrol, el Ministro de Minas y Energía, el Viceministro de Agua y el Superintendente de Servicios Públicos, quienes prometieron darle solución definitiva al problema. La posibilidad de un nuevo accidente es tan cierta que Ecopetrol, a sus expensas, asumió el compromiso de construir un nuevo acueducto con un punto de captación aguas arriba de la ruta del oleoducto.


Desde entonces el acueducto prometido se ha llamado “Metropolitano”, porque la empresa accedió a la solicitud del Gobernador y la Cámara de Comercio, de dar también solución al problema de agua potable en Villa del Rosario y Los Patios. Se consideró que el “Acueducto Metropolitano” debería captar agua del Zulia a 600 metros sobre el nivel del mar y traerla por gravedad hasta un punto en el sur de Cúcuta, desde donde se distribuiría a los acueductos de las tres ciudades. Esa idea, acogida por Ecopetrol, ha sido promovida por la Gobernación a través de la Secretaría de Agua Potable y por la Veeduría que supervisa el proceso, integrada por la Cámara de Comercio, Fenalco, Camacol y otras entidades.


La semana pasada este diario registró una noticia según la cual, con bombos y platillos, el Gobernador y el Alcalde de Cúcuta anunciaban que Ecopetrol ratificaba su compromiso con el “Acueducto Metropolitano”. Leyendo entre líneas, no hay nada que celebrar. Lo que hicieron estos dos funcionarios, obrando con grave irresponsabilidad, fue acoger una propuesta de Ecopetrol en la que esa empresa renuncia a la construcción de la obra prometida, y en cambio ofrece una solución contingente y no definitiva, dejando además por fuera a Villa del Rosario y Los Patios.


Ahora, Ecopetrol propone una línea de conducción de agua por bombeo eléctrico, desde un punto cercano a Termotasajero hasta la planta de tratamiento de El Pórtico, que potabiliza agua para la ciudad de Cúcuta únicamente. De ahí en adelante, el Departamento asume la responsabilidad de llevar agua por bombeo eléctrico desde El Pórtico hasta Villa del Rosario y Los Patios. Eso significa despedirse del “Acueducto Metropolitano”. El bombeo de agua desde el Zulia se activaría ante la imposibilidad de captar en el Pamplonita por derrame de petróleo, turbidez o sequía. Eso es una obra de mitigación ocasional, y no es ningún nuevo acueducto. Además deja a Villa del Rosario y Los Patios “mamando”.

El Gobernador y el Alcalde obraron de acuerdo con el principio “a caballo regalado no se le mira el diente”. Así actúan los provincianos tímidos, débiles e irresponsables cuando los sientan a hablar con un alto funcionario del Estado. Queda abierto el debate. Espero que la ciudad no se deje meter los dedos en la boca y le exija a Ecopetrol que cumpla.


Post Data: Esta es la presentación que entregó la firma consultora HMV Ingenieros Ltda., contratada por Ecopetrol para hacer los estudios preliminares del "Acueducto Metropolitano", y que fue mostrada la semana pasada a la comisión encabezada por el Gobernador y el Alcalde de Cúcuta. Las diapositivas están en orden inverso, de la última a la primera.

https://dl.dropbox.com/u/91606681/OTROS/DIAPOSITIVAS%20CONSULTORIA%20ECOPETROL%20ACUEDUCTO%20METROPOLITANO.docx

28/11/12

Cúcuta para grandes negocios (II)21 de noviembre de 2012

Para continuar con el ciclo de los grandes negocios, después de dedicar una columna a la escombrera, sin duda un negocio bueno, refirámonos en esta a otro todavía mejor.

El pasado treinta de octubre recibí en mi correo electrónico un comunicado de prensa en el que el Señor Alcalde anuncia la suscripción de una alianza público-privada para reemplazar los semáforos de Cúcuta e instalar cámaras que detecten a los vehículos infractores, lo que incrementará el recaudo de multas, parte de las cuales, junto con el cobro del estacionamiento a los carros inmovilizados, resarcirán la inversión del concesionario. La propuesta no me sonó mal hasta cuando la conocí completa el nueve de noviembre en un documento cuyos términos exceden con creces lo anunciado por el Alcalde.

Las alianzas público-privadas o APP son una nueva forma de concesión creada por la Ley 1508 de 2012 que otorga a los particulares la posibilidad de explotar de manera exclusiva y hasta por treinta años un bien de utilidad pública, como una carretera o un acueducto, siempre que sea construido a expensas de su propio capital. Se idearon para facilitar el aprovechamiento de los excedentes de capital nacionales o extranjeros en proyectos de infraestructura vial, portuaria y de servicios públicos, o en cualquier otra obra que mejore la competitividad del país y sus regiones.

Las APP pueden tener iniciativa pública o privada. En el segundo caso, una firma puede proponerle al Estado la construcción de una obra de infraestructura, como una carretera o un aeropuerto, para cobrar por su uso hasta por treinta años sin que el Estado deba invertir ni un solo peso. Hasta ahí todo suena bien. Pero aquí una firma llamada “Promesa de Sociedad Futura para la Movilidad de Cúcuta”, representada legalmente por una persona que ya ha tenido vínculos contractuales con esta alcaldía habiendo sido adjudicataria de un contrato de interventoría por 95 millones en cuya licitación su empresa fue única proponente -entiéndanlo ustedes mismos-, propuso al Municipio una APP para la “Modernización Institucional de la Secretaría de Tránsito”, en unos términos muy extraños que tienen el beneplácito del Alcalde según se entiende de sus propias declaraciones públicas.

La mencionada firma hace propuestas sorprendentes, englobando en una APP múltiples negocios de concesión por veinte años: (1) construir una nueva sede para la secretaría de Tránsito, (2) administrar y cobrar los parqueaderos, cuya concesión acaba de ser revocada, ahora de manera sospechosa a la luz de esta APP, (3) instalar semáforos y cámaras, (4) crear “mil” zonas azules de estacionamiento en la vía pública, y lo más sorprendente, (5) la “gestión, control y programación” de la flota de buses y busetas. A cambio de lo anterior y durante veinte años dispondrían de toda la infraestructura y del 85% de todas las rentas, multas, impuestos, tasas y contribuciones que perciba la Secretaría de Tránsito, que si no se incrementaran ni un centavo en los próximos veinte años, ni ganaran ningún interés en ese tiempo, sumarían casi 67 mil millones de pesos.

Sorprende que el Alcalde haya avalado con sus declaraciones a la prensa una locura semejante, y que en una carta dirigida al Representante Legal de la empresa proponente haya secundado semejante proyecto absurdo e ilegal que ha fracasado en las principales ciudades colombianas, donde el modelo ejemplarizante de fracaso de una concesión a particulares de los servicios prestados por su Secretaría de Tránsito es Barranquilla. Las APP son para que los empresarios inviertan su dinero y cobren por sus obras, no para que recauden nuestro dinero y lo administren en provecho propio.

Dos mujeres valientes
14 de noviembre de 2012

La cabuya se rompe por lo más delgado, dice La Opinión del pasado domingo en la sección ‘Cortocircuito’ al referirse al despido de la arquitecta Sandra Tavera, funcionaria de la empresa Inversiones San José S.A., sospechosa de haber grabado al alcalde cuando se dedicaba a hacer cosas indebidas, que además por desgracia ocurren también con indebida frecuencia.

Claro, lo extraño si acaso llegara a ser cierta la afirmación de ‘Cortocircuito’, habría sido que sus empleadores la respaldaran por cumplir con su deber legal de denunciar. En cambio, al parecer decidieron despedirla. Quizá consideraron que el objeto de su empresa no es exigir respeto por la Ley sino hacer plata y punto.

No conozco a Sandra Tavera, pero la admiro porque tuvo el valor muy poco común en Cúcuta de hacer públicas unas pruebas, que son valiosas no porque se refieran a un caso excepcional de corrupción, sino por lo contrario. Porque tratan sobre un caso que de excepcional no tiene nada y es igual a otros centenares que pasan desapercibidos. Lo único que tiene de excepcional es que pudo probarse con una grabación que se convirtió en denuncia. En otras palabras, Sandra cumplió valerosamente con su deber, denunció, y en lugar de ser premiada, fue despedida.

Otro caso casi idéntico: Nohora Ximena Archila Cabeza es una mujer por cuenta de quien el Municipio de Cúcuta recaudará de ahora en adelante más de setecientos millones de pesos cada año. Al cabo de un tiempo serán varios miles de millones. Antes ese dinero se perdía. O para hablar más claro, se lo robaban. Ella, en su condición de humilde contratista y servidora del Municipio vinculada mediante una orden de prestación de servicios de cuantía ínfima, y siendo una mujer pobre, madre cabeza de hogar, tuvo el valor de denunciar ante la Procuraduría que todos los días se perdían en la Secretaría del Interior más de dos millones de pesos, producto de las estampillas que deben pagar quienes tramitan cartas de residencia para cobrar los giros de Venezuela, de los que vive media Cúcuta. Las cartas se firmaban, las estampillas no se cobraban, pero los solicitantes sí pagaban un dinero que no recaudaba el Municipio sino los tramitadores y funcionarios corruptos.

Con bombos y platillos se aceptó la renuncia de quien entonces era Secretario del Interior y se nombró otro, dizque porque se estaba combatiendo la corrupción. ¿Y qué creen qué pasó con Nohora Ximena Archila Cabeza, quien tuvo el valor de denunciar y de aportar a la Procuraduría todas las pruebas que hoy hacen parte de un proceso disciplinario? Pues está en la calle sin trabajo, sin contrato y sin la esperanza de recuperarlo, al menos en el Municipio de Cúcuta, donde le dijeron que mejor debería buscar trabajo en el CTI porque “era una detective frustrada”. ¿Cómo les parece? En otra ciudad la abrían condecorado. Aquí fastidia, y la mandan a la calle por “sapa”.

P.D.: Hechos tristes como estos se compensan con el trabajo de muchas personas y empresas cucuteñas que brillan en el país y se destacan por su éxito profesional y comercial. Mañana jueves se reconocerá públicamente a varias de ellas en la VIII entrega de las Agendas Doradas. Llama la atención la asistencia de Yvonne Nicholls, quizá la cabildera y relacionista pública más conocida de Colombia, gestora de eventos tan destacados como los Premios de Periodismo Simón Bolívar. Su presencia habla de la importancia que ya tienen las Agendas Doradas, por lo que le rindo mis especiales felicitaciones a sus organizadores Alfredo Muñoz y Fabiola Canal Acero.

Los chandosos del Centro de Zoonosis
31 de octubre de 2012

La semana pasada la ciudad de Los Ángeles prohibió a las tiendas de mascotas la venta de perros, gatos y conejos nacidos en criaderos. De ahora en adelante solo podrán comercializar los animales recogidos de la calle o dados en adopción por sus propietarios. Quienes busquen un animal con pedigrí deberán escogerlo entre los callejeros o entre los abandonados disponibles en los centros de adopción. Si no lo encuentran y tampoco los contenta un chandoso, deben ir directamente a un zoocriadero. Esta decisión que ya la han tomado más de treinta ciudades norteamericanas, busca evitar el sacrificio, tanto de los animales de criaderos que no llegan a ser vendidos, como de los abandonados que no llegan a ser adoptados.

A medida que los seres humanos nos hemos civilizado ha crecido nuestra sensibilidad ante los sentimientos animales, hasta convertirse en una de nuestras principales diferencias con ellos. A muchos seres humanos nos resulta intolerable el dolor de los animales y a pesar de nuestro pasado ancestral de cazadores, muchos no aceptamos su muerte salvo que la justifique la necesidad de alimentación. Cada vez somos más los que rechazamos las corridas de toros, la pesca y la caza deportiva y todas las formas de sacrificio o maltrato animal que no encuentren su razón de ser en la necesidad de nutrirnos.

Estoy seguro que ese tipo de consideraciones caracterizan la inteligencia de nuestra especie humana, y la hacen capaz de sobreponerse a nuestra posición de depredadores que nos ubica en la cima de la cadena alimenticia, para llevarnos incluso a renunciar a la carne con tal de no infligir dolor a otras especies, como lo hacen muchos vegetarianos. Puesto que nada semejante se ve entre los leones, los buitres ni ninguna otra especie de carnívoros, pienso que la compasión es una característica de la inteligencia del hombre.

Lo mismo ocurre con las sociedades. Cuanto más inteligente y educada, más compasiva ante el sufrimiento, sea humano o animal. Dentro de nuestro propio país, ciudades como Medellín y Bogotá, en la misma medida que tienen poblaciones con mayor escolaridad, son también más sensibles al dolor que supone el abandono y el maltrato de los animales, por lo que tienen políticas públicas muy efectivas para su protección. En esas ciudades, a diferencia de lo que ocurre en los centros de zoonosis de Cúcuta y de Norte de Santander, la sobrepoblación de perros y gatos se controla con programas de esterilización y adopción, y no con el sacrificio permanente, por desgracia práctica común entre nosotros.

Ante la ausencia de políticas estatales civilizadas y compasivas para enfrentar el problema de la sobrepoblación de perros, y la prevalencia de métodos primitivos y violentos como los que aplica el centro de zoonosis, valoro mucho el trabajo de entidades sin ánimo de lucro como la Fundación Mi Mejor Amigo y la Asociación para la Esterilización de Perros y Gatos, que con recursos privados muy limitados llevan a cabo un trabajo que corresponde al Estado, el cual, no por falta de recursos, sino por no emplearlos bien, persiste en métodos primitivos para enfrentar este problema de salud pública, en vez de apelar al sentimiento compasivo de los seres humanos civilizados, invitándolos a adoptar y esterilizar perros y gatos callejeros abandonados, que solo en Cúcuta sobrepasan los diez mil.

Aguas Kpital y sus negocios
24 de octubre de 2012

Me llena de envidia, se los confieso, que haya ciudades con empresas públicas exitosas y obligadas a rendir cuentas de manera pública ante la ciudadanía y los órganos de control municipales. Más envidia me causa que haya municipios lucrados por transferencias multimillonarias de sus empresas públicas. EPM, por ejemplo, rinde informes al Concejo y a la Contraloría de Medellín, y además le transfiere 280 mil millones de pesos anuales. Esa suma es superior a la mitad del presupuesto anual de Cúcuta.

Claro, nuestra modesta EIS ni siquiera opera su propio acueducto. Tuvo que entregarle la operación a una empresa privada, Aguas Kpital S.A. E.S.P. Mucho menos puede permitirse invertir en otras ciudades y obtener utilidades que nutran el presupuesto de Cúcuta, como hace EMP con Centrales Eléctricas del Norte de Santander. Por eso, una parte de nuestra factura de energía va a parar a las vías, los puestos de salud y las escuelas de Medellín. ¡Eh Ave María! Qué contrariedad saber que mientras nuestras escuelas y puestos de salud no reciben sino recursos insignificantes del presupuesto de Cúcuta y tenemos que descargar esa responsabilidad en la Nación, en cambio le mandamos dinero a Medellín para esos gastos. Bueno, al fin y al cabo ellos son los que nos venden la luz.

Qué paradójico ver una empresa pública grande y multimillonaria como EPM rendirle cuentas a Medellín, y en cambio ver un pequeño concesionario del municipio de Cúcuta, al que el Alcalde, el Contralor, el Personero, el Concejo y hasta el Gerente de la EIS, tienen dificultades para seguirle los pasos. Aguas Kpital impuso su propio modelo de rendición de cuentas; cita sus propias audiencias públicas y escoge cuando comparecer ante el Concejo.

Hace unos días supe por una persona ajena a la Administración Municipal sobre una conciliación ante la Superintendencia de Sociedades en la que los accionistas de Aguas Kpital acordaron poner en venta sus acciones variar la propiedad de su masa accionaria. Los cucuteños ignoramos las razones que dan lugar a ese negocio. No debería ser así, porque si bien es cierto que Aguas Kpital es una empresa privada, también es cierto que presta un servicio público esencial en condiciones de exclusividad. Además es concesionaria de la EIS –entidad que también ignoraba el negocio- y su composición accionaria obedece a las condiciones de un pliego licitatorio.

En algunos casos como este, que deberían ser públicos dada la naturaleza de los servicios y de las responsabilidades que asume Aguas Kpital, sus directivos y accionistas tratan al Gerente de la EIS, al Alcalde y al Concejo de Cúcuta como si apenas estuvieran pintados en la pared. Por eso comparto la iniciativa de Juan Antonio Nieto, Gerente de la EIS, de contratar una auditoría para tener información precisa sobre la concesión en el transcurso de sus seis años, no solo en lo que atañe a este tipo de asuntos jurídicos y financieros, sino también a sus inversiones y tarifas.

En muchos aspectos, Aguas Kpital ha hecho un buen trabajo. Basta recordar el servicio que prestaba la EIS hace diez años. Pero eso no faculta a sus dueños para hacer lo que le dé la gana. Si su negocio vale hoy 100 mil millones de pesos es porque tienen una concesión monopólica sobre nosotros, los usuarios cucuteños. Esa sola razón nos da derecho a pedirles que rindan cuentas.

Cúcuta: buen lugar para hacer negocios (I)
17 de octubre de 2012

Antes de hacer semejante afirmación debo precisar que una cosa es la ciudad, en donde últimamente los negocios no marchan tan bien, y otra el Municipio, donde sí hay varios “vivos” haciendo buenos negocios con los impuestos que pagan los ciudadanos y las empresas que cumplen con su obligación legal de tributar, y que por culpa de las autoridades municipales y sobre todo de ellos mismos, acaban haciendo el papel de “bobos”, para hacer realidad el refrán según el cual “el vivo vive del bobo”.

Vamos a comenzar con el primer buen negocio de una serie que será larga. Este primer caso ejemplifica muy bien lo débiles que somos a la hora de controlar el uso de nuestros impuestos, y la indolente complicidad de la administración municipal, de ésta y de otras anteriores, a la hora de proteger el dinero y los intereses de los ciudadanos. Obviamente, su negligencia no es gratuita. Tendrá su precio. Pero el negocio, si es bueno, alcanza para todos.

Hay tres impuestos en Cúcuta cuyo recaudo se entrega íntegro a un particular: el impuesto de delineación urbana (691 mill. en 2013), el impuesto de ocupación de vías, y la expedición del concepto sobre el uso del suelos (48 mill en 2013), además de una tarifa a quienes solicitan licencias de construcción ante las Curadurías Urbanas.

Funambiente, una entidad poco altruista pese a ser sin ánimo de lucro, es destinataria de los dineros mencionados. En 2008, cuando la construcción pasaba por un buen momento, se embolsilló más de mil millones pagados por los constructores cucuteños. En esas viene desde 2003, cuando firmó con el Municipio de Cúcuta un vejatorio contrato de concesión mediante para construir y administrar la “Escombrera Municipal”. Solo entre 2004 y 2010, la suma recaudada y entregada a Funambiente llegó a cuatro mil quinientos veintisiete millones de pesos. Cada día que pasa la suma crece. Para que vean ante qué buen negocio estamos, dándole un vistazo al Marco Fiscal de Mediano Plazo de este año, vi entre los pasivos exigibles al Municipio una condena del Juzgado 5º Administrativo en favor de Funambiente por 970 millones.

Desde 2010, en el Juzgado 3º Administrativo duerme el sueño de los justos una Acción Popular promovida por el ciudadano Jorge Moreno contra el Contrato de Concesión de la Escombrera y me extraña que nadie ha dicho nada fuera del mencionado ciudadano, porque a ojo de buen cubero, les aseguro que Funambiente no cumple a cabalidad con su contrato y no es difícil demostrarlo. Me extraña la pasividad de quienes son objeto de la exacción que comete el Municipio en nombre de los intereses de Funambiente: los constructores de Cúcuta. Ellos son los principales contribuyentes del Impuesto de Delineación Urbana y quienes más acuden a las Curadurías. Si se dejan meter los dedos en la boca, siendo personas solventes, capaces y bien agremiadas no solo en uno, sino en dos “Camacoles” y una Lonja de Propiedad Raíz, ¿qué se puede esperar de los demás ciudadanos?

La principal condición para que seamos buena plaza de negocios de vivos llegados de otros lares, como es éste el caso, es la indiferencia de quienes están obligados a reaccionar en defensa de sus propios intereses y no lo hacen. Me refiero a los constructores, sobradamente capaces de iniciar las acciones legales que los libren a ellos y a toda la ciudad de esta abusiva concesión. Están haciendo muy bien el papel de “bobos”.

Misión a Caracas

10 de octubre de 2012

Comparto, con algunas observaciones, la posición de los gremios cucuteños, que ayer después de catorce años por fin entendieron que cuando se habla de Venezuela lo mejor es olvidarse de la política. Venezuela podrá ser un vecino tan entrañable que lo sintamos como un país propio frente a cuya política interna nos parezca natural tomar partido, pero no es así. Es otro país con una historia y una tradición política que no nos corresponde juzgar, sino entender y aceptar.

Tantos años profesando el antichavismo y apostándole al relevo en el gobierno de Venezuela, siguiendo ciegamente una estrategia política del uribismo, ganaron para la dirigencia gremial y política de Norte de Santander la antipatía y la prevención del gobierno central venezolano y, peor aún, de los gobiernos locales de Ureña y San Antonio, con quienes por esa razón, hoy es muy difícil concertar políticas metropolitanas sobre problemas que los afectan tanto a ellos como a nosotros en materia de seguridad, servicios públicos, tratamiento de residuos, movilidad y conservación de una misma cuenca hidrográfica.

Hay que engavetar tanto antichavismo en los escenarios que expresa la voz de la dirigencia regional, incluyendo los clubes, los cafés y los corrillos. Bastante nos ha perjudicado ya. Ahora además es inútil y contrario a la voluntad de las mayorías venezolanas según lo reconoció el mismo candidato opositor, y muy especialmente contrario a la voluntad política de nuestros vecinos de Ureña y San Antonio.

La meta de nuestra región debe ser la integración metropolitana y la creación de un sistema de movilidad que integre Ureña y San Antonio al futuro sistema de transporte masivo de Cúcuta, proyecto que no tardará en iniciar. No debemos olvidar que son más de cincuenta mil los habitantes de esta metrópoli binacional que cruzan la frontera diariamente en ambos sentidos en recorridos de ida y regreso, que nada tienen que ver con el intercambio entre Colombia y Venezuela. Son movimientos interurbanos que debemos facilitar para que la ciudad sea ágil y competitiva.

La salida al mar por Maracaibo no ha podido ser lo que debiera por las incertidumbres de la política entre Bogotá y Caracas. La capacidad de gestión de los dirigentes locales en procura de la mitigación de tales incertidumbres es hoy nula, en buena medida porque durante ocho años le profesaron cobarde sumisión al presidente Uribe, lo que limitó los acercamientos y las consultas directas a las autoridades venezolanas.

Las declaraciones del Presidente de Fenalco y los directivos de la Cámara de Comercio expresan el comedido  optimismo propio de los resignados a una derrota política que no deberían estar sintiendo porque su corazón nunca ha debido tomar partido en la política de Venezuela siguiéndole el juego a Uribe en contra de nuestros propios intereses regionales. Sería muy bueno, que liberados ya del antichavismo, pensaran en una estrategia para ganar la simpatía del gobierno venezolano hacia esta región.

Esa estrategia no puede partir de la miope intención de traer empresarios venezolanos a establecerse en Cúcuta, promoviendo una fuga de capitales que allá no verán sino con antipatía aun mayor, y que tal vez no se produzca porque esta región no es competitiva. No tiene vías. No tiene servicios públicos baratos y no tiene gas suficiente para uso industrial. Para que tenga salida al mar y energía barata, tenemos que propiciar nosotros mismos, el acercamiento con el gobierno central de Venezuela. A los gremios les corresponde dar el primer paso.