A MARCHAR CONTRA EL RUIDO

Mañana jueves a las 9:00 AM un grupo de ciudadanos marcharemos a lo largo de la Avenida Cero, desde la Avenida Libertadores hasta la Plazoleta de Telecom, para protestar contra el ruido y el irrespeto del Espacio Público.


La marcha fue promovida inicialmente por la Junta de Acción Comunal del Barrio Caobos – Libertadores, cuyos vecinos se han quejado desde hace años de la contaminación auditiva en las inmediaciones de sus viviendas y de las molestias que les causa la proximidad de discotecas y bares que expenden licor, consumido a veces en la vía pública por personas que convierten sus carros en bares y discotecas ambulantes.

La protesta ha despertado la atención de vecinos de muchos sectores de Cúcuta, como Natilán-Kennedy en la Ciudadela de Juan Atalaya, y los sectores aledaños a la Avenida Guaimaral, Niza, San Eduardo y El Llano, entre otros muchos que participarán en la marcha. Se le exigirá a las autoridades municipales y a la Policía Nacional que hagan cumplir algunas restricciones del uso comercial del suelo urbano residencial entre las cuales se encuentra la prohibición del funcionamiento de discotecas y expendios de licor en estos sectores.


Sin embargo, el problema de fondo que se esconde detrás de esta manifestación colectiva de descontento con el ruido y el expendio de licor en la vía pública no incumbe exclusivamente a la fuerza pública y la Administración Municipal. Este descontento ciudadano que se manifestará mañana en la marcha a lo largo de la Avenida Cero muestra que la ciudad no ha generado un consenso sobre su ordenamiento territorial y sobre la forma en que debe usarse el suelo urbano. Esta situación cobra importancia primordial para la actual Administración Municipal, en cuyo período vencerá la vigencia del actual Plan de Ordenamiento Territorial, lo que le otorga la enorme responsabilidad de diseñar el que nos regirá durante la próxima década.


La ciudad tiene que descubrir cuál es la vocación de cada uno de sus sectores, lo que solo se logra a partir de un consenso en el que participen todos los cucuteños, especialmente las asociaciones de vecinos y los comerciantes organizados, para que de ese acuerdo surja un Plan de Ordenamiento Territorial que respete todo el mundo, no solo porque así lo exija la Policía y el Municipio sino porque la ciudad esté de acuerdo.


Cúcuta tiene que decidir cuáles son sus sectores dedicados a la diversión nocturna, cuáles los dedicados al comercio y cuáles a la industria. De esa decisión mutuamente compartida pueden resultar, por ejemplo, planes de promoción comercial y turística de la ciudad que establezcan rutas de excursión peatonal para visitantes o residentes, como ocurre en todas las ciudades del mundo, grandes o pequeñas, que gozan de algún reconocimiento como lugares dignos de ser recordados en las guías de viajeros.


La marcha de mañana es un aviso que advierte sobre la inadecuada planeación de Cúcuta. Inicialmente, las autoridades deben reaccionar haciendo cumplir las normas actuales de uso del suelo y exigir que se respete el espacio público y el derecho a la tranquilidad de los vecinos maltratados por el ruido y el desorden. 
Pero además, la marcha nos recuerda que tenemos que sentarnos nuevamente a pensar en nuestro Plan de Ordenamiento Territorial, sobre el cual debemos ponernos de acuerdo todos, inicialmente para concebir cómo reorganizar la ciudad, y después para exigir que se cumpla.


1/4/09

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