ME QUEDO CON LOS COGOLLOS

Cuando Barack Obama anunció los nombres de las personas que integrarían su gabinete, muchos comentaristas consideraron que su gobierno sería muy influido por el ex presidente Clinton, puesto que no solo su esposa era la nueva Secretaria de Estado sino que buena parte de los demás integrantes del equipo de gobierno habían sido funcionarios del gobierno de Clinton.


Pasados unos meses después de la posesión de Obama, ya no se oye hablar de ninguna influencia decisiva del ex presidente a través de su esposa o sus antiguos funcionarios, sino simplemente de un nuevo gobierno inspirado por los principios propios de su partido y compuesto por una élite administrativa enraizada en el partido demócrata que por consiguiente también estuvo presente en el anterior gobierno de Bill Clinton, así como la administración de George Bush Jr. incorporó muchos funcionarios del gobierno de su padre.

Una de las misiones de los partidos políticos es, precisamente, incubar una élite administrativa que asuma la conducción del Estado después de una victoria electoral. Tan cierto es esto que muchos partidos, especialmente en los sistemas parlamentarios, tienen “gabinetes a la sombra” para relevar al partido de gobierno cuando pierde las mayorías parlamentarias. Además, como también ocurre en Colombia con los partidos tradicionales más uno o dos de los nuevos, cuentan con centros de estudio para incorporar a la política partidista personas formadas en las diferentes disciplinas que atañen a la administración pública, para que el partido y sus élites administrativas estén siempre listos para gobernar.


Los cambios bruscos de modelo político entrañan el riesgo de la transición de las élites administrativas. Un líder carismático como Hugo Chávez tuvo que sufrir mucho mientras consolidaba un equipo que le permitiera gobernar. Mientras tanto, la improvisación alcanzó a dejar una huella perdurable en su gobierno que todavía lo afecta. El actual discurso del chavismo, que pese a sus contradicciones ha sido especialmente afortunado en la política internacional, es el resultado de la maduración de una élite administrativa que apenas se consolida y comienza a descubrir su propio sentido después de diez años en el gobierno.


El problema que ha representado para Chávez tener que ensamblar sobre la marcha sus cuadros administrativos e ideológicos es semejante al que enfrentó Álvaro Uribe, aun cuando en éste último caso el modelo de cambio institucional fue mucho menos dramático, y sus cuadros surgieron de las mismas fuentes de formación de tecnócratas que aprovisionaban al Estado colombiano desde los días del ex presidente César Gaviria, cuando los egresados de la Universidad de los Andes se convirtieron en los ejecutores de las reformas neoliberales que a la postre fracasaron en el mundo entero.


Recientemente en la política colombiana han surgido propuestas que aun cuando pueden llegar a ofrecer mucho si logran incorporar sectores sociales que se sienten incómodos dentro de las estructuras de los partidos tradicionales, tienen el grave problema de la improvisación que entraña el hecho de construir una pirámide comenzando por su cima. Es el caso, entre otros, de personas como Sergio Fajardo y Antanas Mockus, cuyos empeños por crear una organización política parten de la afirmación de su propia aspiración presidencial. Si logran ser presidentes, enfrentarán desafíos fundamentales, como crear una élite que les ofrezca capacidad técnica y administrativa para gobernar, tendrán que definir el sentido político de su gobierno y, para colmo de problemas, entenderse con los partidos políticos ya establecidos que cuentan con una gran capacidad de ejercer oposición.


Guardadas las proporciones, en nuestro municipio ocurre lo mismo. Nuestra alcaldesa, que ganó las elecciones empujada por una ola de favorabilidad que no tuvo su origen en una estructura política de la que hicieran parte cuadros administrativos experimentados, ha estado condenada a la improvisación y a la carencia de un proyecto de desarrollo claro para la ciudad. Afortunadamente, le restan más de dos años y medio de su período, y su falta de experiencia es un defecto subsanable si es capaz de mejorar su criterio para escoger sus coequiperos.


22/4/09

¿QUÉ PASA EN EL PARQUE BAVARIA?

El día de ayer tuve la triste ocasión de plantearle al Concejo Municipal de Cúcuta mis observaciones sobre el proyecto “Parque Bavaria”, recientemente presentado al público en un acto llevado a cabo en la terraza del edificio de Comfanorte.

Hace un par de años se llevó a cabo un concurso público del cual resultaron los diseños de un edificio cuya licencia de construcción ya fue expedida por la Curaduría Urbana No. 1. Sin embargo, en la terraza de Comfanorte nos presentaron un proyecto distinto.

Sin que la Corporación Parques de Cúcuta haya dado a conocer las razones por las cuales se cambió el primer proyecto, cuyos diseños costaron una buena suma y estaban bastante adelantados, se presentó otro que aun no tiene licencia de la Curaduría y está enmarcado por una preocupante situación jurídica.

En 2006 el Concejo de Cúcuta autorizó al alcalde de ese entonces para que se asociara en nombre del Municipio en una corporación sin ánimo de lucro de carácter municipal que se llamó “Parques de Cúcuta”, a la que con autorización del Concejo Municipal se aportaron cuatro mil millones de pesos más cerca de cinco mil millones representados en los predios de la antigua fábrica de Bavaria. Aun cuando en dicha Corporación también estaban asociados la Cámara de Comercio y el Área Metropolitana de Cúcuta, sus aportes fueron insignificantes comparados con los del Municipio.


El objeto social de la Corporación Parques de Cúcuta es la construcción y administración de los parques y las zonas de recreación de la ciudad. Su primer cometido fue demoler la antigua fábrica de Bavaria. Una vez finalizó los trabajos de demolición hace ya varios meses, habría podido construir el parque y el proyecto del Centro Cultural y Financiero contando con sus propios recursos técnicos y económicos, asociándose, si lo estimaba conveniente, con un constructor de reconocido prestigio en el país o la región.


Sin embargo, la Corporación decidió tomar un camino distinto. A principios de este año se asoció con particulares para constituir una sociedad de responsabilidad limitada, a la que transfirió buena parte de su patrimonio. Esa sociedad limitada se encuentra fuera de la órbita del derecho público, no responde ante el Municipio, y para colmo de males las personas jurídicas que la integran merecen ser vistas con ciertas reservas, según mi humilde criterio.


Una de ellas es una sociedad anónima constituida en Panamá con diez mil dólares de capital y que resulta aportando mil ciento cincuenta millones de pesos a la Sociedad Parques de Cúcuta Ltda., que es la nueva responsable del desarrollo y ejecución del proyecto “Parque Bavaria”. Como testimonio de su solvencia presenta dineros y cupos de crédito en un banco de Barbados y cuatro millones de dólares en una firma de comisionistas de bolsa. Creo que los cucuteños deberíamos saber más sobre la identidad y la experiencia en negocios inmobiliarios de una firma de esta naturaleza. Otra firma que aporta una buena suma de dinero fue constituida menos de un año antes en Bogotá. En la sociedad Parques Cúcuta Ltda. los socios privados controlan el cincuenta y uno por ciento de su patrimonio y por consiguiente deciden la suerte del negocio.


Me pregunto si los gremios de la ciudad como Camacol y la Sociedad de Arquitectos han sido suficientemente informados de las operaciones comerciales de la Corporación Parques Cúcuta y de Parques Cúcuta Ltda. Me pregunto si no hay en la ciudad empresas constructoras e inmobiliarias serias y solventes, como para que haya que recurrir a unos panameños advenedizos que no conoce casi nadie y a una firma de arquitectos bogotana que apenas está cumpliendo su primer año de vida. 


Me pregunto si la Alcaldesa de Cúcuta sabe lo que está pasando y si conoce cabalmente la forma en que personas que gozan de su confianza están obrando en la Junta Directiva de la Corporación en representación suya y comprometiendo los impuestos de la ciudadanía cucuteña.


15/4/09

A MARCHAR CONTRA EL RUIDO

Mañana jueves a las 9:00 AM un grupo de ciudadanos marcharemos a lo largo de la Avenida Cero, desde la Avenida Libertadores hasta la Plazoleta de Telecom, para protestar contra el ruido y el irrespeto del Espacio Público.


La marcha fue promovida inicialmente por la Junta de Acción Comunal del Barrio Caobos – Libertadores, cuyos vecinos se han quejado desde hace años de la contaminación auditiva en las inmediaciones de sus viviendas y de las molestias que les causa la proximidad de discotecas y bares que expenden licor, consumido a veces en la vía pública por personas que convierten sus carros en bares y discotecas ambulantes.

La protesta ha despertado la atención de vecinos de muchos sectores de Cúcuta, como Natilán-Kennedy en la Ciudadela de Juan Atalaya, y los sectores aledaños a la Avenida Guaimaral, Niza, San Eduardo y El Llano, entre otros muchos que participarán en la marcha. Se le exigirá a las autoridades municipales y a la Policía Nacional que hagan cumplir algunas restricciones del uso comercial del suelo urbano residencial entre las cuales se encuentra la prohibición del funcionamiento de discotecas y expendios de licor en estos sectores.


Sin embargo, el problema de fondo que se esconde detrás de esta manifestación colectiva de descontento con el ruido y el expendio de licor en la vía pública no incumbe exclusivamente a la fuerza pública y la Administración Municipal. Este descontento ciudadano que se manifestará mañana en la marcha a lo largo de la Avenida Cero muestra que la ciudad no ha generado un consenso sobre su ordenamiento territorial y sobre la forma en que debe usarse el suelo urbano. Esta situación cobra importancia primordial para la actual Administración Municipal, en cuyo período vencerá la vigencia del actual Plan de Ordenamiento Territorial, lo que le otorga la enorme responsabilidad de diseñar el que nos regirá durante la próxima década.


La ciudad tiene que descubrir cuál es la vocación de cada uno de sus sectores, lo que solo se logra a partir de un consenso en el que participen todos los cucuteños, especialmente las asociaciones de vecinos y los comerciantes organizados, para que de ese acuerdo surja un Plan de Ordenamiento Territorial que respete todo el mundo, no solo porque así lo exija la Policía y el Municipio sino porque la ciudad esté de acuerdo.


Cúcuta tiene que decidir cuáles son sus sectores dedicados a la diversión nocturna, cuáles los dedicados al comercio y cuáles a la industria. De esa decisión mutuamente compartida pueden resultar, por ejemplo, planes de promoción comercial y turística de la ciudad que establezcan rutas de excursión peatonal para visitantes o residentes, como ocurre en todas las ciudades del mundo, grandes o pequeñas, que gozan de algún reconocimiento como lugares dignos de ser recordados en las guías de viajeros.


La marcha de mañana es un aviso que advierte sobre la inadecuada planeación de Cúcuta. Inicialmente, las autoridades deben reaccionar haciendo cumplir las normas actuales de uso del suelo y exigir que se respete el espacio público y el derecho a la tranquilidad de los vecinos maltratados por el ruido y el desorden. 
Pero además, la marcha nos recuerda que tenemos que sentarnos nuevamente a pensar en nuestro Plan de Ordenamiento Territorial, sobre el cual debemos ponernos de acuerdo todos, inicialmente para concebir cómo reorganizar la ciudad, y después para exigir que se cumpla.


1/4/09