CÚCUTA D.F. SIN PEAJES

El pasado 13 de diciembre este diario publicó una columna de opinión escrita por Manuel Guillermo Cabrera titulada “Soluciones sin Peajes” en la que se planteaban dos alternativas para financiar la construcción y el mantenimiento de las vías de la ciudad.


En este momento el desarrollo vial de Cúcuta se supedita a la posibilidad incierta que representan los compromisos de la firma San Simón S.A., que obliga a dicha empresa a la construcción de dieciséis obras de las que hasta la fecha nada hemos visto pese a que desde hace un año está recaudando dos peajes. El municipio no sale de la bancarrota causada por la irresponsabilidad de las administraciones anteriores y está tan pobre que no puede permitirse ni tapar los huecos de las calles, y para colmo de males renunció al Pase Amigo, que pese a la forma equivocada en que se concibió, era el único tributo que procuraba algún dinero para mantener precariamente unas vías cuya completa reparación puede costar cincuenta mil millones de pesos, según estiman algunos conocedores del problema.

Una de las propuestas de Manuel Guillermo Cabrera es solicitarle al Gobierno Nacional la nacionalización y el otorgamiento de placas cucuteñas a los vehículos venezolanos, tomando las precauciones que eviten repetir la frustrante experiencia de hace casi veinte años, cuando se intentó sin éxito algo parecido. Como resultado de esta medida el Municipio se beneficiaría con el impuesto de rodamiento que están obligados a pagar los vehículos de matrícula colombiana. La verdad es que los cucuteños no tenemos derecho a exigir que las calles de la ciudad se parezcan, por ejemplo, a las de Bucaramanga, si no estamos dispuestos a pagar impuesto de rodamiento.


La otra propuesta, igualmente oportuna, consiste en sugerirle al Gobierno Nacional la supresión de los peajes fronterizos, que realmente son peajes urbanos que dificultan la integración del área metropolitana binacional de la cual hacen parte Ureña y San Antonio, sustituyéndolos por un gravamen a las exportaciones que pasen por Cúcuta, de cuyo cobro se concesionaría a la misma firma que cobra los peajes. Así no se hiere la susceptible emoción solidaria que el Gobierno Nacional profesa por sus socios, y en cambio se le daría un motivo para concederles un negocio aún más rentable que también tendría como consecuencia la extensión de los compromisos de San Simón S.A. con la ciudad.


La reglamentación de la reforma constitucional del año pasado que convierte al Municipio de Cúcuta en Distrito Fronterizo y Turístico, en cuyo diseño está trabajando un grupo de consultores contratados por la Cámara de Comercio, debe tomar en consideración estas propuestas y convertir la existencia del Distrito Fronterizo en la justificación de herramientas extraordinarias que permitan financiar el desarrollo de la infraestructura de la ciudad y su área metropolitana. Muchas veces el Gobierno Nacional rechazó otorgar condiciones legales especiales a Cúcuta argumentando que la condición de zona de frontera resultaba siendo compartida por al menos la mitad del territorio nacional. Ahora el hecho de ser considerado Distrito por la Constitución Nacional le confiere al Municipio una categoría única que si se aprovecha, puede dar lugar a condiciones muy ventajosas.



14/1/09

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